Las certezas que tenemos

Daniel InnerarityPor Daniel Innerarity    

No deja de ser curioso el hecho de que cuando los humanos estamos agobiados en medio de la incertidumbre busquemos una tabla de salvación tanto en la ciencia como en creer a cualquiera. Dos cosas tan antagónicas como el espíritu científico o la superstición parecen proporcionar igualmente el alivio de unas certezas de las que carecemos. ¿Y si en el fondo ocurriera que ese recurso a la ciencia no fuera tan diferente de la superchería que parece oponérsele? No me refiero a la ciencia en sí, sino a determinadas expectativas que se le dirigen y que parecen no haber entendido las limitaciones de esa grandiosa empresa que es la ciencia, limitaciones que no pierde con el avance del conocimiento. La humanidad ha pasado por muchos y largos periodos de penuria e ignorancia, pero nunca se ha encontrado con problemas y crisis —desde la actual pandemia, las crisis financieras, el desastre climático o los efectos sociales de la inteligencia artificial— en relación con los cuales el saber disponible sea tan insuficiente. Ha habido otros antes que sabiendo menos han sabido lo necesario. Parecemos incapaces de generar la enorme cantidad de conocimiento que necesitaríamos para hacer frente a situaciones tan volátiles, crisis tan complejas, en entornos acelerados y para regular unas tecnologías cuyos efectos no controlamos absolutamente. La expectativa de que la ciencia produzca un saber cierto, seguro y de aplicación práctica inmediata no puede ser absolutamente satisfecha.

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La covid se transmite a través de aerosoles: ya es el momento de actuar, tenemos suficientes pruebas

José Luis JiménezPor José Luis Jiménez

Tras muchos meses de pandemia de covid y de controlar una primera ola durísima con medidas muy restrictivas, el coronavirus vuelve a surgir con fuerza en España. Ya hemos aprendido que la pandemia es un tsunami a cámara lenta, y nos da miedo lo que pueda pasar este otoño e invierno. Las autoridades de salud pública, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU., nos dicen que nos mantengamos separados de uno a dos metros, que nos lavemos las manos, que desinfectemos las superficies que tocamos con frecuencia y que usemos mascarillas. Pero el cumplimiento de estas medidas es desigual, especialmente en lo que respecta a las mascarillas, y a diario escuchamos casos en los que la gente no sabe cómo se contagió. Brotes de superpropagación, donde una persona infecta a muchas otras, ocurren en bares llenos de gente y en reuniones sociales, pero no en las playas o en los parques. No es de extrañar que la gente esté confundida.

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“Presidenta” no es una palabra fea

ana freitasPor Ana Freitas

Si la lengua refleja el sexismo estructural de una sociedad, la repetición de signos lingüísticos predominantemente masculinos ayuda a perpetuar ese mismo sexismo.

En 2016 publiqué un texto sobre el uso del lenguaje neutro y no binario. En aquella ocasión investigué las razones de quienes estaban a favor de adaptar la lengua escrita para que sea inclusiva respecto al género. La premisa, con la que personalmente concuerdo, es que de hecho hay un refuerzo de ciertos preconceptos y características culturales machistas en las lenguas en que las palabras tienen género masculino y femenino. Pocos años antes, cuando estudiaba italiano, el profesor me dijo que “la abogada” era “la avvocato”, la palabra no acompaña al género de la profesional, simplemente porque cuando surgió, no existía en la sociedad una demanda real de ese fenómeno. Todos los abogados eran varones.

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Simbiosfera: hacia otro modo de entender lo humano

carrionPor Jorge Carrión

El amor inmortal solo puede encarnarse en células cancerígenas. En 2014, la artista Marta de Menezes y el científico Luis Graça introdujeron genes inductores de cáncer en sus células inmunes y enamoradas. Crearon así dos núcleos esenciales de vida, dos resúmenes de sí mismos, pero condenados a no poder interactuar, porque se rechazarían mutuamente. El precio de la inmortalidad es la soledad eterna, afirma la ficción —en forma de instalación artística— Inmortality for two.

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