Golpe a una legislación de eutanasia limitada

El suicidio de Franz van der Heijden, de 78 años, destacado y antiguo diputado democristiano holandés, que padecía un enfermedad incurable, y la muerte, haciendo uso del derecho a la eutanasia, de su esposa Gonnie, 76 años, ha conmocionado a la clase política de Holanda y reavivado el debate sobre las limitaciones excesivas de la legislación en ese país, una de las pioneras en el mundo, para acceder a la muerte digna. “Después de una vida feliz juntos no queríamos separar lo que unimos en 1963”, dice la carta de despedida de ambos esposos.

La democracia cristiana holandesa fue activo opositor de la implantación de la eutanasia y presionó para establecer los recortes y limitaciones en la legislación. El partido declaró que respeta lo ocurrido, pero rechaza ampliar la ley, como ha propuesto el Gobierno, para autorizar el suicidio asistido a aquellas personas que así lo requieran en virtud de enfermedades de carácter terminal. Sin embargo, la eutanasia goza del apoyo mayoritario de la sociedad holandesa.

Según informó el diario español “El País”, el pasado 13 de octubre, los ministerios de Sanidad y Justicia elevaron al Congreso una propuesta para regular la ayuda a morir de las personas que aleguen “cansancio vital”, sin enfermedad o dolores insoportables. El objetivo es ampliar los supuestos actuales de la eutanasia, que contempla los padecimientos psíquicos, siempre que el afectado haya firmado, en presencia del médico y cuando estaba lúcido, un documento requiriéndola.

El pasado febrero, la comisión encargada de analizar las consecuencias de “una vida agotada”, rechazó el concepto por considerarlo minoritario. Este mismo miércoles, Edith Schippers, ministra de Sanidad, ha asegurado que el grupo es mayor de lo que se creía y sigue creciendo, “de modo que deseamos prestarle ayuda”.

“El debate sobre la decisión de poner fin a la propia vida sigue dominado por la pregunta sobre si pueden acabar con su ciclo vital quienes lo consideren completo”, dice la despedida del matrimonio Van der Heijden. “Más obvio es preguntarse si los que sientan que su vida concluirá con gran dolor, y serán una carga (también por culpa de un sistema de cuidados degradado) pueden terminar cuando todavía no sufren tanto, ni son un peso para ellos mismos y para los demás”.

“Llama la atención que una mayoría cada vez más amplia de personas menos religiosas, que aborda la vida por sí misma, sin la perspectiva del ´más allá´, permiten que la ley siga siendo dictada por minorías reducidas, que se aprovechan de las flaquezas del quehacer de la actual política de coaliciones” señaló el matrimonio en su carta de despedida.