La Desasociación de los Testigos de Jehová

Los Testigos de Jehová surgen en Estados Unidos a fines del siglo XIX, bajo el liderazgo de Charles Taze Russell. La sede del movimiento está en Nueva York. Aunque está basado en el cristianismo, el grupo cree que las iglesias cristianas tradicionales se han desviado de las verdaderas enseñanzas de la Biblia, y no trabajan en total armonía con Dios. No es considerada una denominación tradicional porque rechaza la doctrina cristiana de la Trinidad. Los Testigos de Jehová creen que la humanidad está ahora en “sus últimos días” y que la batalla final entre el bien y el mal ocurrirá pronto. Los Testigos de Jehová tendrían más de 138.000 miembros en Reino Unido y más de 8 millones en todo el mundo.

 

 El pasado 30 de julio, LaTercera.com reprodujo un reportaje de BBB Mundo que da cuenta del impacto de ese credo en las relaciones familiares, y la manifestación de la exclusión afectiva y relacional, de esos creyentes, con quienes se alejan de la fe. 

El reportaje da cuenta de casos de personas que han sufrido la exclusión y la pérdida de sus lazos familiares por haber perdido la fe. En muchos casos, se aconseja a sus amigos y familiares que corten todos los lazos con los ex creyentes, con lo cual estos quedan aislados.

Un caso expuesto por BBC Mundo es el de una joven de 20 años, quien el año pasado fue excluida de los Testigos de Jehová en un proceso conocido como “desasociación”. Esto sucedió cuando se negó a seguir viviendo en una relación abusiva. Relató que su novio, también de la congregación, había sido violento y que en una ocasión la dejó con costillas rotas. Ir a la policía e involucrar a quienes no pertenecen a la religión es extensamente desalentado por los Testigos de Jehová, afirma. Y asegura que los “ancianos” dentro de la fe se rehusaron a castigar la conducta de su expareja.

Cuando sus colegas de trabajo notaron los moretones y la convencieron de que no soportara más abuso, decidió huir de la relación. Sarah afirma que fue “desasociada” de la religión y que sus amigos y familiares cortaron todos los vínculos con ella. Esto se debe a que los Testigos de Jehová creen que quienes no pertenecen a la religión pueden perjudicar la comunidad de su fe.

Sarah afirma que la pérdida de sus lazos familiares más cercanos ha sido “muy, muy difícil”. Está comprometida y sabe que “tiene que planear una boda a la que sus padres no asistirán”. “Me clasifico como huérfana y eso es bastante triste”, afirma. Su red de apoyo está con sus amigos del trabajo. Cuando dejó la fe, dice, ellos “se reunieron para ayudarla”, lo cual es algo que no esperaba.

La noche que Sarah fue desasociada dice que su madre se negó a hablarle. Su padre despertó a las 7 de la mañana para expulsarla de la casa.  “No hablo con ningún miembro de mi familia”, dijo la joven al programa de Victoria Derbyshire, de la BBC. “Debido a que salí de la comunidad, no tengo ningún contacto”.

El grupo religioso le dijo a la BBC: “Si un Testigo bautizado tiene la práctica de violar el código moral de la Biblia y no muestra evidencia de dejar esa práctica, él o ella serán apartados o desasociados”. “En lo que se refiere a apartarlos, los Testigos se instruyen en la Biblia y sobre este tema la Biblia establece claramente: ‘Retiren al hombre malvado de entre nosotros'”.

Al responder a los testimonios de la joven citada, los Testigos de Jehová indicaron que aunque no pueden comentar sobre casos individuales, “la violencia, ya sea física o emocional, es fuertemente condenada en la Biblia y no tiene lugar en una familia cristiana”.

El reportaje también entrevistó a un hombre que también fue desasociado después de no asistir a un homenaje conmemorativo de los Testigos de Jehová, considerado dentro del grupo como un evento importante.

Había comenzado a tener dudas, en privado, sobre algunas de las enseñanzas de la religión. Cuestionaba la afirmación del grupo de que el fin del mundo es inminente y que sólo 144.000 seres humanos irán al cielo.

Su opinión sobre la religión también quedó manchada después de que uno de sus amigos murió porque no se le dio una transfusión de sangre, que están prohibidas por la fe, que lo habría salvado. “Fue la pérdida de una vida”, afirma.

El hombre aseguró en la entrevista de BBC que, después descubrió que su esposa había testificado en su contra durante el proceso que llevó a su desasociación, el cual, cree, colocó una enorme presión en su relación. Dejó la casa familiar y comenzó a vivir temporalmente en tiendas de campaña y caravanas. “Fue una época de aislamiento. No tenía a nadie. Me sentía suicida”, dice. Ahora ha perdido contacto con sus dos hijos adultos y hermanos. “A veces les envío un mensaje diciendo: ‘los quiero, sigo pensando en ustedes’. Pero a menudo no tengo respuesta”, afirma.

Es conocida también la oposición de esos creyentes, a practicarse transfusiones de sangre, sobre criterios de fe, y contra toda experiencia racional en la historia humana de más de un siglo, lo que ha salvado millones de vidas.

A mediados de julio Adn40.mex, informó que un titular del Juzgado Octavo de distrito en el Estado de Chihuahua, Mauricio Fernández de la Mora, concedió el amparo a una mujer de la etnia rarámuri, quien es parte de la iglesia de los Testigos de Jehová, para la transfusión de sangre a su hija de 5 años enferma de leucemia.

El juez Mauricio Fernández de la Mora explicó que, debido a la falta de madurez de la niña para comprender el alcance del acto médico sobre su salud, se privilegió el derecho a la vida por lo que, en caso de ser necesario, se autorizó iniciar los tratamientos necesarios para proteger la vida de la menor, incluyendo la transfusión sanguínea.