Squella: la oportunidad del proyecto de universidades estatales

El proyecto sobre universidades estatales tiene que verse como una oportunidad y no como una amenaza – expresó el académico Agustín Squella, en una opinión publicada en TheClinic.cl (05/09/17). “Una oportunidad que no se había producido en 27 años de democracia y que menos cabría esperar de un muy posible nuevo gobierno de derecha. Mejorar el proyecto y hacerlo avanzar, no torpedearlo”.

 “Esa debería ser la estrategia de las estatales, puesto que intentar echarlo abajo solo provoca la complaciente e indisimulada sonrisa de las universidades no estatales y la de los sectores políticos y económicos que con la legislación de la dictadura en materia de educación superior vieron producirse lo que esa legislación pretendía: sustituir a las universidades del Estado por oportunidades de negocios educacionales para inversionistas privados y, de pasadita, fortalecer a universidades confesionales que tenían el mismo credo religioso del general y los otros integrantes de la Junta de Gobierno”.

Squella recuerda en su columna la realidad que vivieron las universidades estatales durante los 17 años que duró la dictadura. “Se las intervino con rectores delegados, la mayoría de ellos con uniforme militar y hasta con bototos y paracaídas, y a las dos que entonces existían –la Universidad de Chile y la Técnica del Estado- se las despojó de sus sedes regionales para constituir con estas universidades independientes. Se las privó también de presupuestos suficientes –sobre todo a aquellas de regiones que resultaron de esa división- y se expulsó a un número importante de académicos, estudiantes y funcionarios. La fragmentación de la Chile y la Técnica del Estado se hizo en nombre de la regionalización, pero la verdad fue otra: se trataba de desarmar a dos prestigiosas instituciones extendidas a lo largo del país y con estamentos mayoritariamente contrarios al régimen y potencialmente subversivos. Fue la doctrina de la seguridad nacional, es decir, la seguridad del régimen y de Pinochet, no la regionalización, el verdadero motivo de la creación de los nuevos planteles”.

Dado el debate que se está produciendo, afirma que “el Congreso Nacional, y el propio Ejecutivo por medio de indicaciones, tendrán que mejorar el actual proyecto; por ejemplo, equilibrando mejor la proporción de agentes externos y representantes internos y, desde luego, no perjudicando la forma particular de gobierno que adoptó ya la Universidad de Chile. Sí, el proyecto tendrá que ser cuidadoso al autorizar nuevos estatutos para las universidades del Estado, porque la mayoría de esos planteles sigue teniendo los mismos estatutos - ¡sí, los mismos! - que la dictadura dictó para ellos hace más de 30 años. Sí, el proyecto tiene que incluir suficientes mayores recursos para que las instituciones estatales puedan mejorar la calidad y magnitud de la muy exigua proporción del 15% de la matrícula que representan hoy en el sistema de educación superior del país. Sí, un proyecto como este, en ese y otros puntos, podrá ser mejorado, puesto que por ahora se trata de eso –de un proyecto- y no de una ley que estuviera ya aprobada y vigente"-