Autora iraní preocupada por el laicismo

La escritora iraní, activista de los derechos de la mujer, Azar Nafisi (61 años), estuvo en Argentina y fue entrevistada por LaNacion.com.ar. Enseñaba literatura en la Universidad de Teherán y se rebeló contra las restricciones contra las mujeres y  el velo, que imponía el régimen iraní. Sus diferencias con el régimen la llevaron al exilio en 1997. Hoy vive en Estados Unidos.

 Entre Oriente y Occidente, entre el persa y el inglés, Nafisi hizo del humanismo su verdadera patria. "Todo lo que vive muere o se pierde. Lo único que guardamos son los recuerdos, el arte, la literatura – asegura -. Cada momento estamos muriendo y la literatura nos recuerda que cada momento es importante".

Cuando salí de Irán – le dice a la periodista Diana Fernández Irusta – (disfruté) estar sin el velo y sentir el sol en el rostro, las manos, y correr, ser mujer, vestirte con ropa liviana y correr. Mis estudiantes tenían prohibido correr. Incluso si llegaban tarde. Las mujeres en Irán no deben correr… Porque te vuelve sexy

En Irán, mi posición no era contra el velo, sino contra el gobierno diciendo que todas las mujeres debían usarlo. Porque creo que la religión es personal. Las mujeres deben tener la posibilidad de elegir. ¡Y la discusión que se dio en Europa sobre el burkini es absurda! Más allá de que el burkini es muy sexy, creo yo [risas]. El punto es generar espacio para un debate abierto, que las mujeres hablen de sus sentimientos, que se sientan seguras en democracia.

Occidente y Oriente son construcciones políticas. Como la idea de raza. Es una cuestión de poder. En Arabia Saudita el modo de usar la religión tiene que ver con el poder; no es una religión libre, que cada cual tiene la libertad de elegir, y el uso de la diferencia Este-Oeste también tiene que ver con el poder.

¿Cree que, a nivel global, el laicismo retrocede? – le preguntó la entrevistadora, y ella respond: - Bueno, de momento sí. Pienso que el uso violento de las religiones lo muestra débil. ¿Por qué nos mata Estado Islámico? Porque nos percibe débiles. El laicismo está en crisis, la democracia está en crisis, y si no nos dedicamos seriamente a producir ideas, a fortalecer la imaginación, la democracia no permanecerá. Sin imaginación democrática no hay democracia.