Discriminación papal frente a una posición de conciencia

Según Clarin.com, el diario romano Il Messaggero reveló ayer 24/10/17, que el Papa Bergoglio le dijo personalmente al primer ministro del Líbano, Saad Hariri, quién lo visitó hace diez días en el Vaticano, que no aceptaba la designación de su gobierno del diplomático Johnny Ibrahim como embajador ante el Estado Vaticano porque pertenecía a la masonería. El premier se mostró sorprendido pero le dijo al Pontífice argentino que iba a resolver la cuestión “lo antes posible”.

 Oficialmente el Vaticano no ha dicho ni una palabra sobre el tema, dice la información de Clarin.com (25/10/17). Es la primera vez en décadas que un Papa rechaza otorgar el plácet a un embajador propuesto por uno de los países con los cuales mantiene relaciones diplomáticas por ser masón.

El diario libanés L’Orient Le Jour escribió que Ibrahim, que es cónsul de El Líbano en Los Ángeles, Estados Unidos, no negó haber estado vinculado con una logia masónica francesa, pero aseguró que “ya no formo parte de ella”.

El Papa Bergoglio habría recordado al primer ministro Saad Hariri, con quién mantuvo un coloquio muy cordial, acompañado por su familia, que la pertenencia a la masonería “es inconciliable con la fe cristiana”. Se sabe que el Pontífice es “profundamente hostil” a la masonería y que ha utilizado palabra muy duras contra esa organización.

En noviembre de 1983, explica Clarin.com cuando gobernaba la iglesia el Papa Wojtilla, la Congregación para la Doctrina de la Fe emitió un documento de condena contra las asociaciones masónicas. Además de señalar que el juicio negativo de la Iglesia se basa en la responsabilidad de la masonería en “actividades subversivas” contra el catolicismo, la Doctrina de la Fe denunció “las ideas filosóficas y concepciones morales opuestas a la doctrina católica” de los masones.

Que se sepa, es la segunda vez que durante el pontificado de Bergoglio se rechaza un nombramiento de embajador. En 2015 se produjo una larga y sorda refriega entre el Vaticano y el presidente de Francia, el socialista Francois Hollande, quién había pedido la designación del diplomático Laurent Stefanini como nuevo embajador de París. Stefanini era “declaradamente homosexual”, según el Vaticano.

En realidad, la base de la decisión fue la abierta contrariedad de Bergoglio con la aprobación de la ley de matrimonio igualitario en Francia y la línea dura que adoptó el presidente Hollande ante el Papa para imponer el nombramiento del nuevo embajador, que perjudicó las tratativas ante el intransigente “no” de Jorge Bergoglio.