Hegemonía en el poder pakistaní afecta religiosidad

La hegemonía religiosa es el peor antecedente contra la libertad religiosa y que afecta el ejercicio de las libertades de conciencia. Esto lo ha comprobado el mundo occidental con el catolicismo por varios siglos y, aunque hoy se hace de modo más sutil, no pierde sus efectos prácticos sobre la sociedad civil de un modo muy eficaz. Sin embargo, cuando otros imponen la hegemonía, afectando los derechos de quienes son minoría la apreciación cambia.

 El medio Infocatolica.com ha destacado con preocupación que Sardar Muhammad Yousaf (en la foto), ministro para los Asuntos religiosos y la armonía interreligiosa en Pakistán, ha salido en defensa de la ley de la blasfemia en ese país, alegando que aunque «algunos elementos que difunden la tesis sobre la laicidad no son bastante fuertes como para hacer presión sobre el gobierno. Pakistán jamás se convertirá en un Estado laico». La afirmación la hizo durante una cena con la Asociación Pakistaní-Americana de Prensa, mientras visitaba la ciudad de Washington.

La ley sobre la blasfemia en Pakistan castiga con cadena perpetua o pena de muerte cualquier cosa que sea considerada un «desprecio al islam». Fue introducida por el presidente Muhammad Zia-ul-Haq en 1986 y permanece en vigor desde entonces.

El ministro rechazó la acusación, dice Infocatolica.com, según la cual en su país la ley es utilizada para realizar venganzas personales o para hacer discriminaciones contra las minorías, mientras afirmó que la finalidad de la ley era «noble», porque protegía el credo y las personalidades religiosas de todos los credos, «no solamente los del islam».

Sin embargo desde hace tiempo, los activistas lamentan que en Pakistán la blasfemia, castigada con la pena de muerte, sea un tema que divide a la sociedad. Tan solo ser sospecho puede provocar la reacción violenta de los defensores del Corán. Un ejemplo sobre tantos, fue el feroz linchamiento de Mashal Khan, estudiante de la universidad de Mardan, castigado por los colegas del campus después que se había difundido la voz sobre sus cometarios «que promovían la fe ahmadi en Facebook», considerada herética por la mayoría musulmana. Después de una investigación llevada a cabo por la Corte suprema se estableció que el joven de 23 años jamás había pronunciado ningún tipo de ofensa contra el profeta.

Antes que él, al menos otras 62 personas fueron asesinadas entre 1987 y 2005, entre las cuales el ex gobernador de Punjab, Salman Taseer, asesinado por haber defendido a Asia Bibi, la madre cristiana que desde hace 7 años está en espera de un juicio de apelación y ya fue condenada por ofensas contra Mahoma. En total, en el mismo lapso de tiempo (1987-2015) fueron acusados 663 musulmanes, 494 ahamdi, 187 cristianos y 21 hindúes, concluye Infocatolica.com. 

Ciertamente un Estado laico garantizaría en Pakistán que no hubiese persecuciones contra las personas por sus creencias y afecta la religiosidad. Y no solo en ese país, sino en todos los países del mundo el Estado laico en una garantía para una verdadera religiosidad. Sin embargo, las jerarquías católicas generalmente repudian el Estado laico, ya que este impide su hegemonía, en bien de la libertad y los derechos de todas las opciones de conciencia.