Cuestionan a rector de U de Talca

¿Puede una institución pública entenderse como independiente a toda confesión religiosa si está, evidentemente, promoviendo una creencia por sobre otras?, se pregunta André Oliveros Montero, Licenciado en Ciencias Jurídicas y ex-alumno de la Universidad de Talca Esta casa de estudios, estatal, pública, acaba de inaugurar una "sala de oración" -señala - que, según las notas de prensa "es expresión de tolerancia y respeto a la diversidad de credos que debe existir en una institución laica" pero que, sin embargo, tiene como centro de su estructura, una cruz.

 El rector Rojas (en la foto) – agrega -, al referirse a las críticas de parte del alumnado contrario a la creación de un lugar que no es necesario, o al menos urgente, como si lo son más y mejores espacios para el estudio, más y mejores opciones de alimentación, más y mejores instancias para encuentro democrático; ha sostenido que "el laicismo hay que entenderlo como un espacio de tolerancia donde todas las diferentes corrientes se expresen". Olvida el rector que la palabra laicismo, en su sentido natural y obvio, es la independencia, en este caso de una institución pública, de toda organización o confesión religiosa y, por lo tanto, cabe la pregunta ¿puede una institución ser independiente a toda confesión religiosa si está, evidentemente, promoviendo un credo por sobre otro?

El Sr. Rojas – precisa Oliveros -, además de sostener que el espacio es resultado del deseo de los alumnos, cosa que es por lo menos cuestionable, ha olvidado que al crear un lugar de encuentro cristiano, le ha faltado el respeto al resto de la comunidad educativa que, formando parte del mundo islámico, judío, bahaí, del taoísmo, e incluso del ateísmo, no cuentan con espacio alguno dentro de la universidad que esté dedicado plenamente a ellos. Por de pronto la consigna de "igualdad ante la ley", que bien podemos entender como "ante el Estado", no aplica.

Esconder la evidente preferencia del cristianismo – concluye -, en sus múltiples formas, por sobre el inmenso resto de creencias y convicciones bajo el argumento de la tolerancia es, a lo menos, poco digno de un rector de Universidad Pública.