Indolencia Canónica

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Tras cumplir 5 años de “condena canónica”, habiéndose comprobado por la entidad correspondiente de ese credo en el Vaticano el abuso sexual de menores y mayores de edad, a lo que ellos llamaron “conductas abusivas”, el ex vicario de la Solidaridad Cristián Precht queda nuevamente habilitado para ejercer sus funciones normalmente. En dicho trámite fue defendido ni más ni menos que por Raúl Hasbún.


En el entorno del ex vicario se señala que hoy intentará llevar una vida de “paz ytranquilidad”. No obstante, se señala que, bajo la normativa eclesiástica, el imputado no podría oficiar misas ni tener contacto por la gente (menores incluidos) sólo en razón de su avanzada edad (77 años). En otras palabras, esto se puede interpretar como que, de haber sido más joven o con menos edad, hubiese retornado fácilmente a los púlpitos y al contacto con niños, jóvenes y adultos sin problema alguno.

Cuanta indolencia, indiferencia y desprecio por las víctimas lleva tal determinación. No profundizaré acerca de mi opinión sobre justicia civil versus justicia canónica, pero tampoco puedo dejar de señalar que la diferencia entre una y otra es brutal, sideral o considerablemente distinta e injusta en símisma.¿Se ha sentado alguna vez el alto mando eclesiástico a pensar realmente en sus propios fieles? ¿Qué pensarán las víctimas del abusador si viesen que pese a las denuncias de los vejámenes recibidos, quedan en nada tras 5 años “sin trabajar” de parte del victimario?
Quizá por ello no me sorprende que cada día haya menos y menos gente en sus templos,pero tampoco puedo dejar de indignarme ante tanta indolencia. Más aún, al día siguiente de cumplida la condena, un obispo de la ciudad de Aysén indica, textual, “nadie es tan perfecto ni tan santo”, dando pie a una invitación a que, dada la escasez de “mano de obra” en la zona, pueda volver a ejercer, pues, repito “nadie es tan perfecto ni tan santo”.La indiferencia por lo sucedido con las víctimas de este pedófilo, que utilizó su cargo de confianza contra su propia gente, está avalada por años y años de encubrimiento institucional, que nuevamente hoy hace bis.
Acuñaré para ello esta frase: “IndolenciaCanónica”.

Eduardo Quiroz

Eduardo Quiroz Salinas