Un sacrificio que ennoblece

niñaRedacción Iniciativa Laicista

El diario El Telégrafo, de Ecuador, ha publicado un artículo de Ramiro Díez, titulado “Gente de segunda categoría”. El texto se refiere a la valerosa decisión tomada por la campeona mundial de ajedrez, en dos categorías, Anna Muzychuk, quien se negó a participar en el campeonato mundial que tendría lugar en Arabia Saudita, por la misoginia que se vive en ese país islámico.

Ramiro Díez nos recuerda que “Anna perderá sus títulos mundiales porque se niega a jugar en una nación con sacerdotes que consideran a las mujeres como especímenes de segunda categoría y que piden que, por satánico, se prohíba el ajedrez, pero bendicen el degollar y apedrear mujeres”.  

La noticia ha tenido repercusiones mundiales.

El diario El Mundo, de España, también ha recogido la noticia y entrevistó a Anna y su hermana.

La bicampeona mundial expuso sus razones al medio español diciendo: “Mi razón principal para no ir a Arabia Saudí es muy simple: los derechos de las mujeres allí son violados por completo. Como afirmé en mi publicación en Facebook, no quiero ser tratada como una criatura de segunda. Creo que sólo yo debo elegir lo que voy a vestir, y sólo yo puedo decidir si quiero ir acompañada por alguien o no cuando salga a la calle; no pienso aceptar normas estrictas dictadas por nadie”.

Ramiro Díez, en El Telégrafo, va más allá, pues nos recuerda que en Arabia Saudita vive Amira, una joven de 20 años de edad, que debe vestir un pesado velo de color negro, y cuya inteligencia es altísima. Sin embargo, jamás podrá desarrollar sus capacidades, pues su padre no le permite estudiar, siguiendo los preceptos religiosos del país en que viven. Tampoco podrá conducir un auto ni salir sola a la calle. Si hiciese esto último, podría ser violada o asesinada, como justo castigo por su "provocación satánica".