Macron denuncia la tentación de una suerte de religión laica

 Photo Ludovic Marin. AFP
Redacción Iniciativa Laicista

En su crónica del 5 de enero de Libération, la periodista Bernadette Sauvaget destacó la orientación del discurso que el presidente francés Emmanuel Macron, el día anterior, había dado a sus saludos tradicionales de año nuevo, refiriéndose en particular a los responsables de los distintos cultos. Desde su entrada en funciones el 13 de mayo pasado, Macron ha aprovechado cualquier oportunidad para desarrollar, aclarar y afinar su concepto de laicidad: “No quiero que una religión de estado se sustituya a las religiones, declaró el jueves, pero tampoco que la religión tiñe la vida política de la nación”. También anunció, a muy corto plazo, otro discurso específicamente dedicado a la laicidad.


Sauvaget entrevistó al respecto a Valentine Zuber, autora de L’origine religieuse des droits de l’homme (El origen religioso de los derechos humanos, publicado por Labor et Fides). Según Zuber, el concepto de la laicidad que defiende, sigue enraizado en la tradición de Aristide Briand y establece una distinción muy fuerte entre “lo político” y “lo religioso”, lo que explica su referencia, en su discurso, al “pacto republicano” que considera amenazado. Mientras sus predecesores no tocaban mucho el tema, Macron busca una colaboración y un diálogo entre los diferentes cultos. Su referencia al “islam en Francia” en vez del “islam de Francia” no escapó a nadie. Macron desea profundizar el concepto de laicidad e invitar al debate tanto los distintos representantes religiosos como los defensores de otras corrientes, ateos, librepensadores, representantes de logias masónicas y miembros de movimientos filosóficos.

Con estas declaraciones, el presidente francés se aleja también de otras figuras políticas, como el socialista Manuel Valls, que excluye a las corrientes religiosas del debate y denuncia el concepto de “religión laica”. Macron busca, al contrario, una suerte de colaboración de todas las fuerzas presentes para tratar de edificar una sociedad más tolerante y tranquila.