A la víspera de las elecciones costarricenses, el TSE condena a iglesia católica y evangélica por usar religión con fines políticos.

Fabricio Alvarado fue el que salió más regañado por doña Pilar y Carlos Alvarado era el más aplomado con sus respuestas. Foto Jeffrey Zamora

Por Sylvie Moulin

Costa Rica está a menos de un mes de la segunda vuelta de la elección presidencial, y pocas horas después del debate entre los candidatos Carlos Alvarado, del Partido Acción Ciudadana, y Fabricio Alvarado de Restauración Nacional, organizado el lunes por el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos. El 6 de marzo, la periodista Kimberly Herrera Salazar publicó en El mundo 360 (www.elmundo.cr) un artículo indicando que el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) había aceptado parcialmente un recurso de amparo electoral contra la Conferencia Episcopal de Costa Rica y la Federación Alianza Evangélica Costarricense.

El recurso fue presentado el 22 de enero pasado, en contra de la difusión del “Manifiesto conjunto” durante la “Jornada de oración por Costa Rica” del 18 de enero anterior, por combinar vocablos de la actividad político-electoral y términos religiosos, lo que fue acogido como amenaza en contra del libre ejercicio de la expresión electoral. Al incitar a los cristianos a expresarse “meditando [el voto] delante de Dios y de sus conciencias”, el Manifiesto inducía claramente a votar por ciertos partidos y no por otros.

Kimberly Herrera indica que “la resolución fue notificada a las partes este martes 6 de marzo y en esta los jueces electorales ordenan a ambas iglesias abstenerse de acciones como las que dan lugar a la estimación del recurso de amparo resuelto y las condenan al pago de las costas, daños y perjuicios causados, a liquidar en la vía de lo contencioso-administrativo.” Señala además que el “Manifiesto conjunto” podría representar una infracción al artículo 136 del Código Electoral que prohíbe la invocación de temas religiosos en la propaganda política.