Costa Rica: Una advertencia para todo el continente

politicareligionRedacción Iniciativa Laicista

Apenas una semana después de la elección presidencial en Costa Rica, abundan los artículos que advierten tanto a los electores que celebraron la victoria el pasado domingo como a los que prefirieron no expresar su voto que la “amenaza” no está descartada. En un diario virtual nicaragüense titulado Confidencial salió recién, al respecto, una reflexión bastante preocupante de Jaime Ordoñez, Director del Instituto Centroamericano de Gobernabilidad (ICG) con sede en San José. (https://confidencial.com.ni/lo-que-realmente-se-jugo-en-la-eleccion-de-costa-rica/)

Consciente de que el “detalle” escapó a la mayoría de los televidentes nacionales e internacionales, Ordóñez recalca la presencia en San José, el día de la segunda vuelta, de un pastor evangélico pentecostal panameño que se presentó con nombre y apellido frente a las cámaras y declaró que estaba ahí para observar el eventual triunfo de Fabricio Alvarado:  “Hemos venido a aprender y así conocer el procedimiento y la técnica para que Costa Rica sea la primera de muchas elecciones en América Latina”.

Ordoñez ve en esto la elaboración de “una transnacional religiosa”, para la cual Costa Rica sería “el laboratorio o primera prueba donde las iglesias pentecostales harían su experimento de como transformar congregaciones religiosas en partidos políticos para tomar el Estado. Y de allí generar un efecto domino hacia otros países de América Latina”.

Menciona, para afirmar su análisis, el ejemplo del ex dictador guatemalteco Ríos Montt, irónicamente fallecido el mismo día de las elecciones costarricenses, y el actual presidente de ese país, Jimmy Morales, actor cómico de profesión. Sin embargo, dice Ordoñez, el caso de Costa Rica es distinto porque se trata ahora de un plan estratégico en el cual compitió una iglesia-partido político no solamente repartida en grupúsculos en el territorio nacional, sino también fuertemente instalada en otros países de la región. Recuerda de hecho su origen, en los años 70-80 en EE. UU., “como una práctica religiosa- financiera- empresarial basada en el culto a la prosperidad.”

Ordoñez concluye su artículo en forma de advertencia: “Avisados estamos en toda América Latina. Lo de Costa Rica solo fue un primer round, que en esta ocasión terminó a favor de la democracia liberal y no del confesionalismo. El olfato y el espíritu bravío del pueblo costarricense reaccionó a tiempo. Pero habrá otros rounds y el resultado puede ser distinto. El próximo puede ser en Brasil.”