IRLANDA APRUEBA REFORMA QUE PERMITE EL ABORTO

Irlanda Aborto

Redacción Iniciativa Laicista

Los resultados del referéndum en que se consultaba la continuidad  de la enmienda constitucional antiabortista hasta ahora imperante en Irlanda, entregaron recientemente un amplio respaldo a quienes estaban por derogarla. Conocida como “octava enmienda “, que al otorgar idéntico derecho a la vida a la madre como al feto impedía cualquier tipo de legislación sobre el aborto, había sido introducida en un referéndum anterior, en 1983, con el voto mayoritario de ciudadanos movilizados tras el eslogan “protejamos la vida de los no nacidos”. Ahora, en la misma proporción pero con una decisión inversa, la opción “Sí” aparece ampliamente ganadora de la consulta que además tuvo un importante respaldo ciudadano, con participación de más de un 64% del padrón.

El primer ministro irlandés, Leo Varadkar, al conocerse las cifras una vez finalizado el escrutinio, calificó el proceso como “revolución silenciosa”, haciendo mención a la realidad política de un país en el que, hasta hace poco, las normas impuestas por la Iglesia Católica en los códigos de conducta de la población eran incontrastables, en una sociedad además extraordinariamente conservadora y devota. Para nadie es un misterio, sin embargo, que Irlanda experimenta un acelerado proceso de abandono de la fe católica, con notorias ausencias en los templos e indiferencia respecto a lo que se predica desde los púlpitos, particularmente entre los jóvenes, condición que empezara a manifestarse políticamente hace tres años, al convertirse en el primer país del mundo en adoptar el matrimonio homosexual a través de una votación popular.

Después de aquel primer traspié, la Archidiócesis de Dublín solicitó una investigación a Towers Watson, una consultora de prestigio internacional, para que describiera la tendencia  que podía enfrentar la Iglesia en los siguientes años. Según The Guardian las conclusiones habrían sido funestas para la autoridad religiosa, que ha evitado permanentemente comentar los resultados del informe.

Se deduce en todo caso que, paralelo al proceso de secularización que vive toda sociedad moderna, lo que ha afectado decisivamente la credibilidad de la iglesia irlandesa han sido los escándalos por gravísimos abusos sexuales cometidos por curas a centenares de niños, crímenes que fueron encubiertos por varias décadas. La responsabilidad mayor recae precisamente sobre la Arquidiócesis de Dublín, la que contó con la complicidad del Estado irlandés para mantener la impunidad por largo tiempo. Una vez explotado el escándalo, ambos, arquidiócesis y Estado, debieron pagar indemnizaciones calculadas en 1.500 millones de euros. A partir de allí, el gobierno irlandés, no quiso cargar más con culpas ajenas, acusando al Vaticano de “minimizar las investigaciones sobre los abusos y encubrir a los sacerdotes culpables”.

El punto de sustentación de la todavía influyente Iglesia Católica sobre la sociedad irlandesa es la educación.  Irlanda es un país de “carácter católico”, pero no confesionalmente católico en su Constitución. Su población hasta hace treinta años se mantenía mayoritariamente sumisa ante la jerarquía en materia de fe y moral. Los resabios de esa condición se mantienen a través de la administración de las escuelas, primarias y secundarias,  el 90% de las cuales son dirigidos por la Iglesia con financiamiento del Estado. La Iglesia allí establece arbitrariamente los criterios de admisión, siendo uno de los fundamentales la exigencia del bautismo.