Un filósofo y un científico premiados

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Redacción Iniciativa Laicista

Los Premios Princesa de Asturias  (hasta el año 2014 se llamaron Premios Príncipe de Asturias) son convocados cada año por la Fundación Princesa de Asturias y entregados en solemne ceremonia académica en Oviedo, capital de este principado.  Su propósito es galardonar los valores científicos, culturales y humanísticos que son patrimonio universal y que están manifestados en trabajos de personas o instituciones en el ámbito internacional.

Este año, la distinción Princesa de Asturias de Ciencias Sociales recayó en el filósofo estadounidense Michel Sandel, profesor de Filosofía Política de la   Universidad de Harvard. “Se premia una obra ejemplar sobre los fundamentos normativos de la democracia liberal y la defensa de las virtudes públicas como del pluralismo de concepciones del bien  en nuestras sociedades”, ha declarado el jurado.

En su obra, Sandel se ha opuesto a varias concepciones del liberalismo económico y ha criticado la neutralidad moral que se le supone al libre mercado.  Se opone a la asunción de que los mercados no contaminan los bienes que regulan y alerta contra la proliferación de la lógica mercantil en ámbitos en que debería estar ausente.

Distingue entre bienes que no pueden comprarse y bienes que pueden pero no deben comprarse. Entre los primeros, tenemos como ejemplos la amistad y el amor. Ejemplos de los segundos son los órganos humanos, valiosos para el mercado pero que no deberían ser comercializados.

foto1Para Sandel “la corrupción consiste en comprar y vender algo (un veredicto favorable o una influencia política, por ejemplo) que no puede estar en venta”.  Esto implica que la misma valoración de determinados bienes puede suponer su degradación.

El premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2018 lo ha obtenido el médico y bioquímico sueco Svante Pääbo.  El jurado destaca en su acta que este hombre de ciencia “ha abierto un nuevo campo de investigación, la paleogenómica, que ha hecho posible conocer la evolución reciente de numerosas especies, incluida la humana. Particularmente relevante es la secuenciación del genoma de los neandertales y el hallazgo de que genes de estos y otros humanos extintos forman parte del acervo genético de la humanidad.  Sus descubrimientos obligan a reescribir la historia de nuestra especie”.

Pääbo es el más grande experto mundial en recuperación de material genético de seres humanos que vivieron hace decenas de miles de años.  En 1997 su equipo presentó el primer genoma mitocondrial de una especie humana extinta, el neandertal, y en el año 2009 logró el primer borrador de su genoma completo.  Con esto pudo demostrar, entre otras cosas, que la especie humana más cercana a la nuestra tenía también la capacidad de hablar.

El estudio del genoma de los neandertales  –especie que habitó Europa durante cientos de miles de años y que se extinguió hace unos 40.000 años–  ha revelado sorprendentemente que se cruzaron con los Homo sapiens y tuvieron hijos fértiles, por lo que todos los seres humanos no africanos llevan unas gotas de ADN neandertal en su genoma.  En esta herencia genética hay tanto variantes adaptativas para resistir mejor el frío o fortalecer el sistema inmunológico, como otras que aumentan el riesgo de sufrir determinadas enfermedades.