Iglesia ortodoxa de Ucrania se independiza de la rusa

CISMA

Redacción Iniciativa Laicista

La iglesia ortodoxa ucraniana puso fin a la dependencia religiosa que se impuso en 1686. Dicha situación, cuyo origen es político, vuelve a tensionar el ambiente entre ambos países.

Nuevamente la tensión llega al ambiente político entre Rusia y Ucrania, cuando la Iglesia cristiana ortodoxa de aquel país, se independizara de la autoridad de Moscú (Rusia), lo que ha sido catalogado como la mayor ruptura en el cristianismo desde que se separasen las iglesias de Oriente y Occidente en 1054.

Hace unos días, el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, firmó el decreto con el que se autoriza a que la Iglesia de Kiev cobre vida independiente, pese a la renuencia que existió en su momento por parte de Moscú a la decisión.

Con todo, el cisma se concretó con la cesación del vínculo jurídico radicado en una carta sinodal datada de 1686, en la cual se explicitaba la dependencia de Ucrania de Rusia.

Así las cosas, durante diciembre se celebró la primera misa de Navidad en la Catedral de Santa Sofía en Kiev como Iglesia autónoma. El obispo metropolitano Epifanio presidio la homilía en la que participó el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, su familia, personal de su gabinete y un numeroso grupo de políticos locales como el encargado del Parlamento, Andrei Parubiy y el ex Presidente, Viktor Yushchenko.

ALCANCES DEL CISMA

Pese a que la génesis de este hecho es religiosa, los alcances del mismo repercuten en las relaciones políticas entre ambos países. La situación no es baladí, considerando que en el último tiempo se han sucedido diversas acciones militares realizadas por Moscú en 2014, que terminó con la anexión de la península de Crimea, aumentando la división. Asimismo, este podría ser considerada una muestra patente de la importancia de la libertad e independencia de cualquier forma de culto religioso o filosofía en virtud de la búsqueda a la que está abocado.

Las repercusiones políticas del sisma no son menores, por cuanto el mismísimo presidente ruso, Vladimir Putin, mantiene un vínculo estrecho con la Iglesia Ortodoxa de su país, a la que considera una aliada a la hora de mantener los valores conservadores de su nación, además de su imagen de hombre fuerte y garante de estabilidad. Por ello, el mandatario fue claro al señalar que convocará a un consejo de seguridad nacional para analizar la situación, con la que, dijo, piensa defender a todos los ortodoxos ucranianos. El hecho fue considerado como una muestra de fuerza contra las autoridades religiosas y políticas de Kiev.

La autocefalia de la iglesia ucraniana implica una disputa entre los cristianos, teniendo en cuenta que dentro de aquel país convergen grupos ligados a la línea rusa y los que están a favor de la escisión. Por esto mismo, Putin aseguró que defenderá a todos los fieles ortodoxos que se radiquen en el país fronterizo, como también lo manifestaron dentro de la iglesia rusa quienes rechazaron reconocer el concilio y su posterior "tomos".

Por su parte, el vocero del Kremlin, Vladimir Legoida, aseveró que este "tomo" es una violación a las reglas establecidas, por lo que carecería de valor y no sería más que "un trozo de papel".

Desde el lado religioso, según consignaron medios rusos, Kirill habría reaccionado suspendiendo la "comunidad eucarística" con Constantinopla.