El Vaticano interviene la Congregación Marista

MARISTAS

Dicha intervención sería una señal de la curia por mostrar su preocupación e interés en aclarar, con la menor dilación posible, estos hechos.

El Departamento de Prevención de abusos, dependiente de la Conferencia Episcopal, acompañará “pastoralmente” a las victimas denunciantes de abusos por parte de miembros de esta congregación. Asismismo, el propio Papa Francisco había dispuesto que una vez concluidas las investigaciones previas generadas a partir de sus denuncias, se promueva un proceso penal ante la Congregación para la Doctrina de la Fe.

A tres meses de cerrada la investigación canónica contra los presuntos involucrados, aun no existen sanciones, pese a lo contundente de algunas pruebas, sostienen algunos. “Los Maristas debieron sancionar o expulsar a parte de sus miembros después de la investigación previa, sin embargo nada de eso pasó”, sostuvo Isaac Givovich, uno de los querellantes, quien agregó que no fueron recibidos cuando buscaron ayuda y respaldo del Consejo Provincial de la congregación que se desarrolló en el centro de Santiago en diciembre pasado. “Nos dijeron que como no sabían qué hacer con los hermanos esperarían el pronunciamiento de la justicia, pero el estándar moral de  ellos no puede ser el mismo que el de la Fiscalía, porque además saben que los casos están prescritos y se ampararon en ello”, comentó.

Con todo, la decisión papal viene a dar una fuerte señal –explican los entendidos- de la preocupación que existiría en las altas esferas del clero respecto a acelerar las investigaciones canónicas por abusos en las congregaciones para dar soluciones a los afectados y determinar responsabilidades de los miembros, y si éstos deben o no presentarse ante la justicia.

Tras conocidos los antecedentes de la primera etapa de la investigación canónica llevada a cabo por el sacerdote salesiano David Albornoz, se revelaron testimonios en los que algunos curas como Abel Pérez, expulsado de los maristas en junio de 2018, quien confesó y catalogó como “un problema” la situación en la que estaba involucrado. Respecto a niños y adolescentes que yo haya tocado, pueden ser 20 o 30 entre todos los colegios donde estuve”, declaró en el proceso y que fue publicado por el diario The Clinic.

Desde la congregación Marista sostienen que están tranquilos y que están haciendo lo posible por esclarecer los hechos, en función de los tiempos y plazos que todo esto conlleva. No obstante, tras la decisión papal de darle premura a las investigaciones por abusos, esos tiempos y plazos tendrán que ser más breves, más aun si se considera que la Iglesia chilena ha sido una de las más afectadas por estos casos. Es esa falta de diligencia la que molesta a las víctimas de abusos por parte de sacerdotes maristas. “Los Maristas van más lento que el Vaticano, que ya es lento para hacer justicia”, dice Eneas Espinoza, quien dice haber sido abusado cuando apenas tenía 7 años por Adolfo Fuentes. Espinoza añade que “La dilación es tiempo a favor de los delincuentes, que siguen viviendo amparados y protegidos por la Congregación Marista, en contacto con el resto de la comunidad. Eso es un peligro no solo para los casos conocidos, ya que mantienen activas sus redes, sino que también pueden cometer nuevos delitos”.