El Himno del Colegio La Fontaine: una breve interpretación simbólica de su sentido

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Por Alex Cárdenas Guenel

Como autor del Himno del Colegio La Fontaine (entidad educativa de carácter laico-masónico ubicada en la comuna de Ñuñoa), que fue presentado públicamente en agosto de 2018 en el Solemne Acto de Celebración de su Aniversario N° 25, considero que es oportuno manifestar en forma sucinta algunas ideas interpretativas sobre su espíritu, a saber, en base a una hermenéutica simbólica de su sentido.

logo la fontaineTodo himno es una expresión sensible, simbólica, solemne e, incluso, espiritual, en donde a partir de una composición poético-musical logra proyectar sus ideales más nobles.

En este sentido, la primera estrofa del himno comienza con los siguientes versos:

Con la luz de nuestros corazones

la ignorancia debemos vencer,

todos juntos somos constructores,

unidos vamos a trascender”.

 

La luz, en términos heracliteanos, es aquel rayo que todo lo dirige, como fuerza iluminadora del corazón que guía el camino hacia el logos, trascendiendo la oscuridad de la ignorancia. No obstante, conforme al telos del deber, cabe una forma de lucha, en donde sólo es posible vencer por medio de una edificación conjunta, es decir, desde un horizonte de sentido compartido.

Luego, el coro contiene los siguientes versos:

“Somos el Colegio La Fontaine,

con el Libro, la Escuadra y el Compás,

un templo de amor por el saber,

un sello del valor de la paz”.

 

Nótese que la concepción identitaria que se manifiesta en estos versos se corresponde con una pluralidad del ser, es decir, se  reconoce en la copertenencia y coparticipación de un estar-siendo como encarnación vívida de una comunidad educativa. Esta comunidad, a su vez, utiliza determinadas herramientas de alto valor simbólico en su quehacer en general. Estas herramientas simbólicas son el Libro, la Escuadra y el Compás, que ilustran el saber, la cultura y la expresión de lo humano, en relación a la rectitud del pensar y actuar, en donde el espíritu y la materia se con-funden en el arte, la ciencia, el deporte y las humanidades. Sobre esto, el templo hace alusión al sentido de lo sagrado, que se corresponde con la raíz misma de la filosofía –amor a la sabiduría– manifestando el valor de la paz como un sello ético-político trascendental.

Finalmente, la última estrofa contiene los siguientes versos:

Con amor hacia la humanidad,

trabajamos con gran alegría.

¡Libertad, igualdad, fraternidad,

fuerza, belleza, sabiduría!”

 

Aquí se torna explícito el sentido filantrópico y emotivo de la laboriosidad, que permitiría llevar a cabo supremos y nobles ideales. Estos son expresados a posteriori con una rotunda exclamación de seis principios, los cuales se dividen en una interrelación de dos tríadas fundamentales. Por una parte, la tríada de libertad, igualdad, fraternidad y, por otra, la tríada de fuerza, belleza, sabiduría. La unificación de estas dos tríadas, de un modo simbólico, se corresponde con una forma de trascendencia inmanente respecto de la dimensión de lo humano y la sociedad.

En efecto, la performatividad hímnica en sí hace referencia tanto a su concepción ideológica como a la arquitectura misma de la institucionalidad educativa que representa, toda vez que la himnicidad de su estructura manifiesta de un modo implícito el carácter teleológico de la dimensión ético-política que la constituye, lo cual se relaciona directamente con una visión fundamentada en el humanismo laico y la formación de ciudadanos librepensadores, proyectados en torno al desarrollo del ser humano y la sociedad.