Obispo y General asume presidencia de Episcopado Católico

                    La Conferencia Episcopal es el organismo de la Iglesia Católica que agrupa a todos los obispos del país. Su carácter de asamblea es funcional al ejercicio en conjunto de funciones pastorales y dirigidas a adoctrinar. Tanto en Chile como en los demás países que tienen estas orgánicas, en las Asambleas -como la realizada hace unos pocos días - se analizan y discuten los temas de contingencia,  la situación socioeconómica nacional y las problemáticas de la coyuntura, para establecer políticas que representen su credo.

Todo ello en un contexto donde se da especial importancia ideológica a las materias de educación desde la perspectiva religiosa, las posturas respecto del aborto denominadas “pro-vida”, los temas “valóricos” y la misión evangelizadora de los obispos a través de indicar a sus feligreses los caminos a seguir en materia de construcción de la sociedad. Es el organismo encargado de discernir y proponer las principales directrices  de acción y su presidente es también el contacto formal con el Gobierno, a través del Ministerio Secretaria General de la Presidencia.

Su presidencia ha sido asumida por el obispo Santiago Silva Retamales, general de brigada del Ejército de Chile por su cargo de obispo castrense de las Fuerzas Armadas y Carabineros, en el marco de la 112ª Asamblea Plenaria de la organización reunida del lunes 7 al viernes 11 de noviembre en Punta de Tralca. La imagen corresponde a la fotografía oficial de la página web del Ejército. 

Silva Retamales, reemplaza en dicho cargo al cardenal Ricardo Ezzati, quien continúa como miembro del Comité Permanente en su calidad de arzobispo.

En julio de 2015, el Papa Francisco nombró Obispo Castrense a Retamales y, en septiembre, el Comandante en Jefe del Ejército, Humberto Oviedo, lo invistió de General del Ejército de Chile,  haciéndole entrega de “los respectivos paramentos que le corresponderá portar: el bastón de mando y la réplica de la espada del General Bernardo O’Higgins”, oportunidad en que Santiago Silva Retamales también cambió por primera vez su chaqueta-sotana y su duro cuello blanco por el uniforme militar.

Para muchos observadores no ha pasado desapercibido el elemento simbólico y el alcance político que representa el nombramiento de Retamales en la presidencia de la Conferencia Episcopal, toda vez que se trata de hacer presente el poder de la Iglesia Católica dentro del Estado, en aquellos ámbitos que no están sometidos a la consulta popular o la generación electoral.

Es un hecho que el cargo de Obispo Castrense ha estado ejercido siempre por representantes del sector más conservador de la clerecía chilena, y los nombres de quienes han ejercido el cargo así dan cuenta: el antecesor de Retamales fue Juan Barros Madrid, que ha sido resistido en su nueva diócesis por las comunidades católicas de base; y le precedieron Pablo Lizama Riquelme, Gonzalo Duarte García de Cortázar y José Joaquín Matte Varas.

El obispado castrense surge del cambio introducido en 1983, por el Papa Wojtila, quien elevó la condición del antiguo Vicariato a Obispado, respondiendo al interés del entonces Comandante en Jefe del Ejército, Augusto Pinochet, por elevar la categoría del Vicario Castrense y equilibrar dentro de la Iglesia el poder de los obispos opositores a la dictadura que aquel encabezaba.

Sin duda, para muchos observadores, el obispado castrense es un resabio anterior a 1925, que no corresponde a la actual institucionalidad militar, determinada por la actual Constitución, en tanto para otros, permite una realidad que afecta la igualdad de trato religioso, que supone la ley de culto.

Más allá de esas opiniones, el nombramiento de Retamales en la Conferencia Episcopal, supone un fuerte acento tradicionalista, y el involucramiento del Ejército , a cuyo generalato pertenece, en las opiniones que asuma la Conferencia Episcopal frente a cuestiones de carácter contingente.