“CREO QUE EL TIEMPO DEL DESCONFINAMIENTO SERÁ UN CAOS”

Lescot
Entrevista a David Lescot por Anne Diatkine (Traducción: Sylvie Moulin)

A pesar del discurso de dos horas de Edouard Philippe martes pasado, no entendí bien la fecha del 11 de mayo elegida para el espectáculo vivo. ¿Los que interrumpieron sus ensayos van a retomarlos sin tener fecha de funciones? Cuando no hay presión ni la fuerza coagulante de la inminencia del público, la energía se dilata. Construimos un barco pero no hay mar e ignoramos cuándo llegará la marea. Nos organizamos en el vacío, intercambiamos mucho, nos llamamos, con tristeza también, porque falta la excitación de formar un cuerpo colectivo que evoluciona. El tiempo del desconfinamiento, no lo veo como una liberación sino como un caos. Sabemos, para retomar la referencia de Macron al programa nacional Los días felices1, que para los civiles, el tiempo más peligroso de la guerra es la postguerra. Vimos a Macron y su gobierno trabajar bajo luz directa, corregir sus declaraciones del día anterior, contradecirse, tantear. Y los vemos ahora retomar el control asegurando efectos y anuncios. La sorpresa y el secreto son las armas del poder. La palabra “cultura” no ha sido pronunciada.


Me asustan las órdenes dirigidas a los artistas para que cuenten en qué mundo vivimos. Me gustaría evitarlo, porque no creo en la intencionalidad. Es un juego de tres bandas entre el mundo, el público y las obras. Llevarán marcas y signos de lo que cruzamos, pero no el desvío, indirecto, metafórico. Si debemos reproducir literalmente lo que vivimos, me siento agotado con anticipación. Pienso más fácilmente en esa radiografía del presente por medio de obras clásicas. Porque la fuerza de las grandes obras es que nos hablen ahora. ¿Qué sería El enfermo imaginario en tiempo de Covid, ese tipo que llama a médicos del mundo entero y todos tienen un diagnóstico distinto? Es exactamente lo que vivimos. ¿O La Disputa de Marivaux? Dos bebés, un niño y una niña, nacen durante el confinamiento. Los aíslan para estudiar la diferencia de sexos. Como estamos encerrados, podríamos imaginar que algunos están probando la experiencia inventada en el siglo XVIII por Marivaux. Los clásicos nos permiten medir el espacio que nos separa de ellos y al mismo tiempo mirar a nuestro presente a través del prisma de ellos. También pensé en una pieza de Edward Bond, La furia de los ricachos, de 1984, que muestra a una pequeña comunidad de sobrevivientes después de un conflicto mundial, confrontados diecisiete años más tarde a una epidemia fulgurante cuando un nuevo sobreviviente aparece en su campamento. El grupo se disloca, la violencia aparece… Pero siete semanas después del inicio de nuestro confinamiento, el tema ya no me interesó y leí Elogio de los viajes insensatos de Vassili Golovanov, sobre una isla de Siberia que se transforma en espacio mental. ¿Será poblada la isla? Todo nos trae de vuelta al confinamiento…

Escuché que iban a obligar el público a usar mascarillas. ¿Pero qué sentido tendría eso sin enmascarar a los actores, que echan perdigones y soplan en la cara de sus compañeros? Si tengo que adaptarme, a veces pienso que solo deberían escribir obras radiofónicas hasta que el cuerpo pueda de nuevo respirar, tocarse. El arte vivo es la única forma artística que cambia completamente su naturaleza cuando una epidemia aparece. De hecho, Stravinski invento La historia del soldado en 1917, con una instrumentación reducida, en la esperanza que su ópera de cámara se pueda interpretar durante la guerra. La epidemia de gripe española prohibió cualquier representación. Pero esa forma del teatro musical, liviana, permaneció, y la obra pasó a la posteridad.

Ya que hablamos de “distanciación social” en respuesta a la epidemia, hagamos como Brecht quien inventó la expresión en teatro hace un siglo: se trata de ir hacia atrás, de no pegarse al objeto para ver de más lejos, mostrar más y mejor. Esa distanciación podría ponernos en una posición filosófica nueva.

Entrevista del autor y director David Lescot por Anne Diatkine el 29 de abril de 2002 y publicada en el cotidiano Libération.


Los día felices (Les jours heureux) es un texto adoptado por unanimidad por el Consejo Nacional de la Resistencia el 15 de marzo de 1944, que resumía el plan de acción en la perspectiva de la liberación y una serie de medidas que aplicar una vez el territorio liberado. Gilles Perret hizo un documental a partir del texto en 2013.

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