Nuevamente Voltaire

 

Rogelio Rodríguez, académico y filósofo, por estos días está recomendado leer el libro Voltaire contraataca, que llega a las librerías  chilenas, obra póstuma del filósofo francés André Glucksmann (fallecido en noviembre del año pasado) y editado por Galaxia Gutemberg, 2016. 

Gluckmann presenta a Voltaire – dice Rogelio Rodríguez - como el más actual y revolucionario ejemplo del espíritu ilustrado europeo contra las amenazas, más presentes que nunca, de fanatismos destructores, totalitarismos recurrentes y la tentación de una languidez inerme y acomodaticia frente a ellos. Según Glucksmann, la lección del pensamiento volteriano es la defensa activa de la tolerancia ante la barbarie arrasadora. 

Así, no vacila en manifestar: “Europa será volteriana o no será”.  Occidente se ve enfrentado a peligros que ni siquiera sabe identificar: nacionalismos identitarios y xenófobos, fanatismos teocráticos que buscan el regreso al medioevo, pesadillas nihilistas y fatalistas.  Frente a estas infamias, algunas inyecciones de ilustración volteriana pueden servir para recobrar el sentido, nos dice este autor.

Cándido o el optimismo, de Voltaire, es para Glucksmann el manifiesto de nuestro tiempo. Nos invita a leer esta obra que describe el mundo tal como es y no como se dice que es.  En sus páginas están las lecciones que Occidente debe recordar. Cándido es una bomba para los fanáticos y los intolerantes, para los infames de nuestra época: “Desde la deflagración Cándido, los devotos, sea cual sea su iglesia, cruz o media luna, hoz y martillo, los bordadores del ideal no lo dudan: lo detestan”.

El profesor Rodríguez señala que, Glucksmann dice también de esta obra volteriana:  “Deleitarse con Voltaire no significa dividir la humanidad en dos  --los buenos de un lado, los malos del otro--  ni reducir todas las cuestiones a una sola que se imponga a las demás  --ilustración profana contra iluminación sagrada, capitalismo contra socialismo…-- , pero sí supone ocuparse de las aporías y de los interrogantes a medida que se presentan, con “buen juicio”, sin ayuda de revelaciones extraordinarias, siempre conservando “la mente más simple”.

Siguiendo a Montaigne, aprende “más por lo contrario que por el ejemplo”.  Hombre de razón, por tanto de duda, por tanto de crítica, lejos de las almas enredadas en los oscuros hilos de una creación primera y de un juicio final, Cándido aprende la verdad descubriendo lo falso”.

Con su libro – agrega Rodríguez -, Glucksmann nos impulsa  a tener la audacia de decir en público, cueste lo que cueste, lo que los ciudadanos consideramos cierto.  Hoy callar no es la opción.  “El crimen de la indiferencia - nos refriega en la conciencia al decir del profesor Rodríguez -  es la condición primera y necesaria para el trabajo de los asesinos”.  Y nos regala dos citas: “Un grito provoca la avalancha” (Solzhenitzin). “¡Gritad y que griten!” (Voltaire).