Diálogo Abierto

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Iniciativa Laicista dialoga esta semana con la doctora MURIEL RAMÍREZ SANTANA, especialista en Salud Pública y Epidemiología. Entrevista de Gabriel Palma Garrido.

Muchas personas, a lo largo de nuestro país, han cuestionado las decisiones que han tomado las autoridades gubernamentales para sobrellevar esta crisis sanitaria que enfrentamos. Las críticas se aprecian todos los días; las respuestas tampoco tardan en llegar. Lo cierto es que el manejo del COVID-19 en nuestra nación se vende como fruto de geniales estrategias, las cuales, al parecer, no son tan geniales como las pintan quienes las implementan.

 

¿Será que estas herramientas son acordes a uno de los “mejores sistemas de salud del planeta”, como ha sido publicitado? ¿O será que esta epidemia golpeó particularmente fuerte a nuestro sistema sanitario deficiente? Decidimos resolver algunas de estas dudas con la doctora Muriel Ramírez, médico especialista en Salud Pública y Magíster en Salud Pública con mención en Epidemiología de la Universidad de Chile, Máster en Salud Internacional y Medicina Tropical, académica y directora del Programa de Magíster de Salud Pública de la Universidad Católica del Norte, quien, además, tiene siete años de experiencia y participación en la Organización Médicos Sin Fronteras en Control de Epidemias.  Desde la región de Coquimbo, donde está radicada, generosamente aceptó contestar nuestras preguntas.

IL.- ¿Fue tardía la decisión gubernamental de ordenar cuarentenas obligatorias en Santiago y otras regiones?  ¿Cómo ha manejado el MINSAL esta crisis?

MURIEL RAMIREZMR.- No es que solamente hayan sido tardías, sino que, en algún momento, cuando el virus pasó de las comunas más pudientes a las comunas vulnerables, se tomaron cuarentenas “parciales”: algunas comunas estaban en cuarentena, mientras otras se dividían y una parte de ellas estaba en confinamiento, etc. Eso es bastante difícil de controlar, porque las ciudades están interrelacionadas y porque las personas se mueven de una comuna a otra para ir a trabajar. Se ha visto incluso que la cuarentena “total” en Santiago no ha dado resultados y, después de tantas semanas de confinamiento, siguen habiendo más de 3 mil, 4 mil casos nuevos cada día.

Con esto puedo decir que la cuarentena no está siendo efectiva porque no es total, y no es total porque simplemente hay una situación social de base que impide que sea total, porque las personas tienen que seguir trabajando, tienen que continuar saliendo a buscar un sustento diario, porque no hay un sustento social fuerte que permita a las personas quedarse en sus casas de manera efectiva por un período de tiempo. Acá se mezclan lo que son los determinantes sociales de la salud con la situación sanitaria misma. Aquí ya no solo hablamos de una crisis sanitaria, sino que también hablamos de una crisis social.

Por otra parte, el Ministerio de Salud ha enfocado sus esfuerzos en prepararse para una crisis de camas críticas más que “cerrar la llave” de los contagios, para decirlo de forma más coloquial. Esto significa que hay que aislar a los casos positivos y a sus contactos. Esa es la única manera de evitar que haya nuevos contagios. El Ministerio no ha fundado su estrategia en esa prevención, sino que se ha concentrado en encontrar un tratamiento y ventiladores mecánicos. Cuando uno quiere controlar una pandemia, tiene que considerar integralmente todos los niveles de prevención de la epidemia, como decimos los salubristas: la prevención primaria, que es evitar el contagio; la prevención secundaria, que es un diagnóstico precoz para tomar acciones de aislamiento y de cuarentena de contactos; y la prevención terciaria, que es el tratamiento.

Las estrategias tienen que ser integrales y el MINSAL ha dejado de lado la prevención primaria, principalmente porque estas estrategias deben realizarlas equipos en terreno que son escasos y porque en este momento solo lo están realizando los funcionarios de las Seremis de Salud, que son pocas personas y, obviamente, no dan abasto para controlar y seguir a todos los contactos de un caso positivo. La prevención primaria es fundamental, porque son ellos los que realizan las acciones cercanas y conocen de mejor maneja a la población. Aquí ha faltado incorporar estas estrategias de atención primaria, que es lo que los expertos hemos recomendado.

IL.- Hablando de esto último, usted ha sido parte del Comité Regional de COVID-19 ¿Las decisiones tomadas por las autoridades sanitarias han recogido sus recomendaciones?

MR.- Se recogieron, efectivamente, algunas propuestas realizadas en esa mesa de trabajo por el Colegio Médico y por mí durante las primeras semanas, como por ejemplo la utilización precoz de las residencias sanitarias, es decir, residencias que permiten sacar a los casos positivos de los lugares donde habitan para aislarlos de manera efectiva y que así no contagien a sus familias. Eso se hizo de manera temprana en la región y fue muy positivo, porque logró retrasar un poco la cadena de contagios. También se tomaron otras medidas, como la implementación de cordones y aduanas sanitarias que siguen vigentes hasta este minuto y permiten proteger comunas rurales sin casos, como la comuna de Paihuano y de La Higuera. Además, se siguieron algunos protocolos referidos a la definición de casos sospechosos, la que fue recientemente actualizada por el MINSAL, mientras que acá en la región de Coquimbo se usaba desde antes, así como la definición de pacientes dados de alta, la que tuvo que ser derogada, empezando a usar la concepción que se estableció a nivel central.

IL.- ¿Era adecuada la medida de otorgar un carné de alta a los pacientes recuperados? ¿Por qué el MINSAL, luego de anunciarla, la desechó?

MR.- Por lo que entiendo, el Ministerio dio pie atrás con respecto al carné porque aún no se determina cuándo las personas dejan de ser contagiosas. Algunos estudios mostraron que las personas podían seguir contagiando alrededor de dos semanas después de dejar de tener síntomas; esto debería implicar que las personas que terminan su período de síntomas tendrían que seguir en aislamiento por lo menos por dos semanas más. De esa manera, el carné COVID que planeaba entregar el Ministerio no estaba basado en evidencias. Además, un estudio realizado en España sobre la prevalencia, la inmunidad de la población, estableció que un 15% de los casos positivos no presentaron evidencias de inmunidad permanente al momento de superar el virus. Eso quiere decir que ese 15% se puede volver a contagiar.

IL.- ¿Cómo se ve la situación de la región de Coquimbo, tanto en lo que respecta a la crisis sanitaria como a la economía de la región?

MR.- Es difícil dar una proyección de la situación en la región de Coquimbo porque existe un retraso muy grande en la entrega de diagnósticos. Sé que hay muchas muestras acumuladas a la espera de un diagnóstico, aproximadamente 700 muestras según la información que envió el Director del Servicio de Salud de la región y, además, se agrega una tardanza de cinco o más días de retraso en la entrega de esos resultados. Es imposible hacer una proyección con ese nivel de desfase en la información. Lo que sí se puede evidenciar es que, habiendo entre 50 y 60 casos nuevos cada día, es posible que esto se vaya a duplicar en un par de semanas más, provocando un recargo adicional, una presión importante para el sistema de atención en la región durante el mes de junio. No es muy promisoria la situación; sin embargo, como decía es complicado hacer una proyección.

Quisiera terminar este diálogo enfatizando dos cosas: La primera es que se hace necesario poder realizar la trazabilidad de casos para poder aislar a los contactos de los casos positivos, para así evitar más contagios. Esto puede hacerlo un equipo de las Seremis de Salud, pero necesitan el apoyo de la atención primaria. Lo segundo es enfatizar en las medidas de autocuidado de la población, porque no solamente dependemos de las autoridades, también dependemos de nosotros mismos: quedarnos en casa los que podemos, hacer teletrabajo, lavado constante de manos, el uso correcto de la mascarilla y todas las medidas que se han recomendado para evitar los contagios. Eso es autocuidado y responsabilidad de todos los ciudadanos.

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