Diálogo Abierto

dialogo abierto2FOLIL PUELLER
Numerosas manifestaciones sociales se han llevado a cabo en estos últimos meses, en nuestro país, producto de la situación de precariedad y necesidad que viven muchísimas personas por culpa de la pandemia.  No todo se muestra, por cierto, en los medios de información oficiales. Sin embargo, hay profesionales de las comunicaciones audiovisuales que siguen trabajando, arriesgando su salud, para informarnos de estas realidades, para registrar y testimoniar lo que verdaderamente ocurre fuera de nuestras viviendas.

En el Diálogo Abierto de esta semana conversamos con MARÍA JESÚS PUELLER (Folil Pueller) activista y fotógrafa independiente, quien ha basado su carrera profesional en retratar las realidades sociales no solo de nuestro país, sino también de muchos otros lugares del mundo.

Entrevista de Gabriel Palma Garrido.

 IL.- Vienes de una familia que tiene estrechos lazos con el mundo de la fotografía, ¿qué influencia tuvo esta cercanía en lo que finalmente sería tu carrera como fotógrafa? ¿Tendrá que ver con tu nombre artístico “FOLIL”?

FP.- En realidad, creo que ha sido más un trabajo personal que una influencia externa el tema de darme cuenta de lo presente e importante que es la fotografía, empezando desde que era una niña. Al menos esa es la reflexión que he hecho en este último tiempo. Me di cuenta que, de pequeña, nunca le di la real importancia que tendría esta disciplina en mi vida. Recién a los 24 años comencé a tomarle el peso al tema de la fotografía y me lo empecé a tomar más en serio, como una fuente de ingresos. Hacía sesiones para artistas, gente que necesitara fotografías profesionales, etc.

Viviendo en España, una amiga cantante me propuso hacer un “trueque”: yo le hacía una sesión de fotos y ella me diseñaba un logo para profesionalizarme más. Yo acepté encantada, pero en ese momento no tenía un nombre, así que después de pensarlo un rato elegí Folil, una palabra en mapudungun que significa “raíz”. Siempre he tenido cercanía con los pueblos originarios, así que me pareció la mejor opción. Justo en ese momento estaba pasando por un proceso de reconocer mis raíces paternas que es la que finalmente me lleva a la fotografía, así que el nombre Folil Pueller hace alusión a los Pueller, que de igual manera me inspiraron a entrar en este mundo.

IL.- ¿En qué momento de tu carrera decides dar el paso para retratar y dejar en evidencia las vulnerabilidades de muchas personas en la sociedad? ¿Hay algo que haya impactado en ti producto de esto?

FP.- Siento que esa siempre fue mi misión, así me educaron al menos. Mi abuela y mi madre me enseñaron a agradecer por lo que tenía, por tener cama, tener comida. Aunque parezca cliché, siempre he dado gracias por lo que tengo, por lo “básico”. Siempre crecí con la conciencia de que tenía la suerte de vivir como vivía.

Ya en mi adolescencia empecé a sentir esa necesidad de buscar mi sentido en la vida. Tuve una adolescencia un poco oscura, sintiendo soledad, como le debe pasar a muchos adolescentes. En esa búsqueda interna me imaginaba estando en África, y sentía que mi presencia iba a tener un sentido viajando allá. Tenía 14 años y ya estaba segura de eso. Finalmente, el año 2016 hice mi primer viaje a África, y aquí fue donde sentí ese impulso que me inició en la Fotografía Social.FOLIL 1

Yo venía de un mundo muy artístico, haciendo sesiones y esas cosas y, luego de mi viaje a África, nace mi necesidad de evidenciar una vida llena de carencias, pero también llena de dignidad con la que vive esa gente, a pesar de sus privaciones. Ese fue mi primer acercamiento, pero en realidad siempre tuve esa percepción.

Lo que más me impactó fue la dignidad y la felicidad con la que la gente enfrentaba esa vida que, para nuestros estándares occidentales, es una existencia sumamente precaria. Ahí una se da cuenta de los dilemas a los que nos enfrentamos muchas veces, en donde nos quejamos por lo que tenemos y por lo que no, mientras que ellos conviven con un optimismo, una alegría y una resiliencia impresionante y digna de imitar. Eso es lo que más me impactó.

IL.- ¿Y qué es lo que nos diferencia, entonces? ¿Es la cultura o hay algo más?

FP.- Es una visión bastante personal, pero creo que incide muchísimo el sistema en el que vivimos. Este sistema en que vivimos ha corrompido a la gente. Nos ha hecho entrar en una esfera de consumismo extrema, de crearnos necesidades donde no las hay. El tema de la individualidad ha hecho mucho daño también. Siento que la gente a veces se enferma de lo sola que está y de lo poco que puede compartir sus problemas con otros.

En general no somos tan distintos. Hay temas transversales que unen a América con Asia y con África, y todos los demás, que es el amor, la empatía, la capacidad de sorprendernos, el esfuerzo en el trabajo, el sacrificio, etc. Todo esto nos une transversalmente como seres humanos.

Es muy buena la pregunta porque el tema no es lo que nos une, el problema real es qué es lo que nos diferencia, y yo creo que el drama recae en que nos han dado demasiados estímulos, cuando en realidad necesitamos cosas más básicas. Estar en contacto con la naturaleza y con otras personas, vivir de forma sana. Así es como se vive en algunas partes de África y de repente me hace pensar que ellos lo tienen todo. Es irónico que un lugar tan hermoso, en donde puedes plantar un palo y florece de igual forma, carece de lo que a nosotros nos sobra. Es una dicotomía inmensa. Si pudiera, me iría a vivir con toda mi familia y mis amigos allá, para que se dieran cuenta de lo maravilloso que es y lo estigmatizada que está esa parte del mundo.

Es, más o menos, lo que pasa con nuestras poblaciones aquí en Chile. También existe una fuerte estigmatización hacia las poblaciones en nuestro país, tal como ocurre con los países africanos.

IL.- ¿Qué o quiénes son los responsables, a tu parecer, de la existencia de esta dicotomía tan grande de la que hablas?

FOLIL 2FP.- Lo decía anteriormente: los responsables son los sistemas político–económicos en los que las sociedades se encuentran inmersas. Por lo mismo estamos viendo el desborde social, por la necesidad de cambiar los modelos. Dentro de ese modelo, el arma más grande son los medios de comunicación masivos, hegemónicos. El occidental conoce África por lo que muestra la televisión, y lo que muestra la televisión es guerra, hambre y destrucción. Es lo mismo que pasa en las poblaciones del país. Es como si los medios quisieran separarnos como pobladores, haciéndonos tener miedo de lo que pueda haber más allá.

Claramente los Estados tienen gran parte de la responsabilidad, y para qué hablar del Estado de Chile. Algo hay que hacer para reformar a los Estados. Quizás la solución sea construir un modelo que vaya en paralelo con el establecido en el ámbito político y económico, pero definitivamente hay que hacer algo porque ya no se puede esperar nada del Estado.

IL.- ¿Cómo ha influenciado la crisis social y sanitaria en tu trabajo como fotógrafa?

FP.- Así como lo fue África en su momento, el estallido social fue como un salto de la tierra al cielo para mí porque fue la primera vez que me enfrentaba a la fotografía de calle, a documentar lo que estaba pasando en las calles en una metrópolis como Santiago y en un contexto como el estallido social. Casi eran fotografías de guerra en las zonas de enfrentamiento, y otras que eran súper lúdicas en donde se retrataban familias enteras manifestándose en Baquedano. El estallido social fue una influencia muy grande en mi carrera como fotógrafa.

De la mano llegó la pandemia que, si bien fue un paralizante para muchas personas, para mí fue un detonante de un montón de actividades y situaciones que me han ayudado en mi labor, y que ha venido también a ayudarme a hacer memoria de quién soy yo en esencia, como lo comentaba al inicio.

A nivel personal, la pandemia vino a aterrizarme un poco. Vino a demostrarme que tengo que dejar de planificarme tanto a corto, mediano y largo plazo, porque ahora eso escapa de nuestras manos.

IL.- Para terminar, ¿cuál ha sido el momento que más ha marcado tu carrera profesional como fotógrafa, para bien o para mal?

FP.- El momento que más me ha marcado es un suceso muy reciente. Fue una cosa que ocurrió durante las protestas en la comuna del El Bosque, cuando decretaron la cuarentena en esa comuna y las personas salieron a protestar por la falta de dinero e insumos básicos para poder afrontar el confinamiento.

El día que comenzaron las manifestaciones, yo estaba con unos amigos que vivían cerca del lugar donde empezaron los enfrentamientos. Cuando nos enteramos que había protestas cerca de donde estábamos, partimos enseguida hacia allá. Estábamos como a tres minutos en auto.UGANDA 1

Al llegar no había tanta gente, pero de a poco fueron llegando más personas de muchas partes porque justo en esa avenida convergen las comunas de La Pintana, El Bosque y La Granja. Nos pusimos detrás de las fuerzas policiales y sus carros, por lo que quedamos frente a los manifestantes, así que todas las piedras que se tiraban venían hacia nuestra dirección.

Había muy poca prensa. Había una persona de France Presse, algunas personas de Agencia EFE (España). Yo era la única mujer, y me pidieron grabar. Para grabar y hacer las fotos estaba usando un lente 50 mm, que es un lente con el que hay que ponerse muy cerca para hacer una buena toma, casi que hay que usar el cuerpo. Fue precisamente en ese momento que el corresponsal de France Presse se me acerca y me felicita, diciéndome que con ese tipo de lentes se graba. Ahí me emocioné mucho, primero por el momento que se estaba viviendo frente a nosotros y, segundo, porque un colega se acercó solo para felicitarme por el buen trabajo que estaba haciendo. Además, ese video que grabé salió luego publicado en la Agencia EFE. Era emocionante ver esas imágenes sabiendo que yo había estado ahí, y además sabiendo que yo las había tomado.

Siento que fue suerte el haber estado justo en el lugar indicado y en el momento indicado. Fue histórico para mí, porque marcó un antes y un después en mis vivencias. De ahí nació mi participación y mi vínculo con una serie de experiencias que se condicen con mi historia de vida también.

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