dialogo abierto2DR OMAR TALHOUKSe avecina el tan esperado plebiscito consultivo para una nueva Constitución en nuestro país. Hay aristas importantes que se ponen en juego en la escritura de una nueva carta magna, y una de ellas es la salud.

El Estado chileno tiene una deuda histórica con la salud pública desde hace por lo menos 40 años. Una nueva Constitución podría solucionar muchos de estos problemas, pero requiere algo más que solo cambiar los párrafos correspondientes en la temática. Se necesita un cambio de mentalidad en la ciudadanía, una transformación cultural que conlleve un cambio de paradigma.

En el Diálogo Abierto de esta semana conversamos con el doctor OMAR TALHOUK, librepensador, médico cirujano y ex subdirector del Hospital Salvador, quien, con desde su mirada profesional y certera, nos compartió interesantes reflexiones sobre el proceso constituyente y cómo se debe orientar la discusión hacia una sociedad laica y libre.

Entrevista de Gabriel Palma Garrido.

 

IL.- La ley de aborto en tres causales se promulgó ya hace unos cuantos años. Desde su perspectiva como profesional de la salud y como pensador, ¿cómo se han introducido estas leyes en un país tan conservador como Chile?

OT.- Esta discusión tiene su origen en los últimos años, en donde la sociedad se ha movido hacia una postura con mayores espacios de libertad. Creo que las personas no han tenido la intención de llegar a esto, sino que simplemente se les presentó la posibilidad de ofrecer una sociedad que permita penetrar aquellas ideas tan conservadoras que impidieron llevar a cabo estas discusiones antes.

Tengo el concepto general de que la sociedad no es un estado permanente. La sociedad es dinámica porque en ella hay un loop permanente en el que la misma sociedad genera conocimiento, nuevas ideas, nuevas maneras de existir, y además aparecen tecnologías que permiten permear capas que antes parecían impermeables y rígidas en sus rituales de pertenencia.

Para mí, las promulgaciones de leyes como estas son gracias a que la sociedad genera conocimientos y tecnologías, y estos instrumentos generan nuevos espacios de libertad. El internet, por ejemplo, generó una libertad que trascendió todas las organizaciones cerradas y secretas. Lamentablemente, estas tecnologías también provocaron la desaparición o silencio de estas comunidades.

La sociedad genera estos espacios de innovación de forma autosómica, y gracias a ellos se puede mover dentro de las distintas épocas. Yo creo que el mundo de la salud ha sabido adaptarse a estas nuevas realidades y a este nuevo devenir. La sociedad funciona de forma sistémica, y todas las capas de esta sociedad deben adaptarse a ello, porque de lo contrario el sistema colapsaría, tal cual como lo hace el cuerpo humano.

Cuando existe la libertad, los cambios en las sociedades son inevitables, por ende, se podría decir que este tipo de cambios son netamente naturales. La necesidad de cambio se despierta enérgicamente en los individuos cuando son conscientes de su capacidad de intervenir en su propio devenir. Lo que ocurrió con este “despertar” de la conciencia sobre el cuerpo del ser humano era algo que ya existía en la antigüedad cercana, y que producto de los hechos históricos conflictivos por los que atravesó el país, tuvo un retroceso. Era cosa de tiempo que la sociedad se percatara que su libertad incidía directamente en sus decisiones y en su futuro. Lo que pasó con estas leyes no son nada fuera de lo común, ni una barbarie como lo dijeron algunos; simplemente fue un paso natural del humano racional y consciente de sí mismo.

IL.- ¿Qué se recomienda cuando dogmas religiosos interfieren con la curación o tratamiento de un paciente?

OT.- Este es un temazo, y este temazo lo hemos vivido permanentemente los cirujanos en situaciones sumamente conflictivas, como por ejemplo en el manejo de situaciones en las salas de urgencia con los Testigos de Jehová.

Es un tema transversal y muy complicado, pero en general hay que tener en cuenta lo que corresponde a lo ritual. Los rituales tienen la gracia de cuando se expresan a una comunidad presente, no hablan, sino que proyectan un imaginario que cada uno los comprende unívocamente en el silencio. Los rituales con el símbolo se hacen en la no comunicación. En cambio, la comunicación puede hacerse abierta desde el punto de vista de la autonomía de la libertad de pensamiento y conciencia, pero eso no ocurre con la otra manera de pensar en el mundo que es la creencia.

Cuando uno cree, uno vive dentro de una especie de burbuja; vive en esa burbuja protegido por la clase social en la que le tocó crecer, el colegio o universidad en  que está, y esa burbuja contiene la manera de pensar, la opinión política que tiene, la religiosidad que tiene; en el fondo, una manera de estar en el mundo dada por la creencia y reforzada por el dogma y vigilada por el pecado de romper aquellas cosas.

Todo esto ocurre en situaciones críticas, todos estos cuestionamientos se hacen mientras se toma la decisión de atender a un paciente que se niega a romper sus creencias por un problema de salud. Nosotros tenemos la obligación de atenderlos, y precisamente por eso la mayoría de las personas que profesan creencias que están fuera de nuestros procedimientos tienen lugares para ser tratados sin necesidad de pasar a llevar sus paradigmas vitales.

IL.- ¿Cómo cree que se tratará el asunto del Estado Laico en la convención constituyente?

OT.- Me gustaría partir diciendo que el mundo ya no debería concebirse ni moverse por las creencias ni por las emociones ni por la intuición.

Si uno va concatenando una serie de preguntas de por qué, uno terminará encontrando el origen de todo esto. Puede ser complicado de entender, pero la reflexión final es que la realidad no existe. La realidad solo es una proyección de cada uno de nosotros interactuando y generando desbalances en el entorno con el cual interactuamos, la realidad solo es una ocurrencia espontánea de circunstancias específicas.

¿A qué voy con esto? A que, cuando se tiene un Yo muy arrogante y que tiende al narcisismo, el Yo domina a la conciencia. Lamentablemente esto es lo que ha ido ocurriendo con la vida en las sociedades altamente occidentalizadas. Se ha dejado muy de lado la idea de la conciencia y ha primado la prioridad a los conceptos individualistas de la vida. Ya no se toman en cuenta los conceptos de vida colectiva, han quedado obsoletos.

La conciencia debería estar estructurada en un equilibrio perfectamente dinámico y persistente, en un punto de pensar adecuadamente, sentir adecuadamente y actuar adecuadamente. En otras palabras, tener un comportamiento ético. Para eso se necesita un Yo trabajado, un Yo no arrogante, un Yo “achicado” que tenga conciencia que él es parte de un todo. Un Yo que tenga conciencia que, sin él, el sistema colapsa, y que, sin el sistema, él colapsa.

A esto último debe apuntar una eventual nueva Constitución. La sociedad debe dejar de lado sus prejuicios arrogantes sobre su propia vida. La gente debe entender que su vida individual no es más importante que la vida colectiva y, para lograr esto, el laicismo debe actuar de forma muy presente. El laicismo es la clave en este asunto. Esto no quiere decir que las personas deben dejar de lado sus creencias, pero sí deben entender que sus creencias no pueden ser más preponderantes que el conjunto en el que se desenvuelve.

IL.- ¿Qué aspectos culturales del país deben fortalecerse para lograr una visión más laica en su desarrollo?

OT.- Creo que el común de las personas no tiene muy claro lo que realmente es el laicismo. Perfectamente el laicismo podría adoptarse como una disciplina educativa en los niveles primarios o secundarios de la educación. Ese es uno de los aspectos importantes a fortalecer: la educación.

Así como se habla de las religiones, también se debería dar un piso de conocimiento para entender cómo funciona una vida laicista. La gente tiende a pensar que ser laicista es ser “anticlerical” o “antirreligioso”, y no es así. Al contrario, ser laico es estar abierto a cualquier tipo de pensamiento o forma de vivir, comprender, y ser capaz de sacar conclusiones racionales respecto a lo mismo. Es necesario que las futuras generaciones generen este pensamiento crítico para que puedan tomar decisiones asertivas en sus vidas.

También hay que agregar algo imprescindible que se eliminó durante la época de la dictadura: hay que volver a enseñar la civilidad. La educación cívica de este país se perdió hace muchos años y se debería volver a enseñar, así como me la enseñaron a mí y a muchos otros durante mis años de escolaridad

IL.- ¿Qué factores se deben priorizar al momento de escribir una nueva carta magna, en el marco de la salud y lo social?

OT.- Lo más importante de esta nueva Carta Magna es que sea escrita de tal forma que su estructura pueda contener los aspectos más relevantes para la gran mayoría de la población chilena: Educación, Salud, Vivienda y Trabajo. Si se aseguran estos cuatro pilares de la sociedad civil, la gran cantidad de los problemas que existen ahora serán erradicados.

Todo esto yo lo concibo desde un Estado sistémico. Que las comunas tengan buenos referentes de salud, por ejemplo, y que estos referentes puedan solucionar todo lo que se requiera. Así, los hospitales pueden funcionar como instituciones a nivel más macro, en donde solo se realicen intervenciones estrictamente necesarias. Lo mismo con las demás aristas que he mencionado.

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