columna de opinion

EL  OASIS CONTAMINADO

jose sanchez tortosa

Por José Sanchez Tortosa

Bien pudiera ser que, más allá de las circunstancias biográficas del Sócrates histórico, su figura paradójica desempeñara un papel literario crucial en la obra de su discípulo. Eso habría permitido a Platón jugar con varios Sócrates (efebo, adulto, anciano y en el trance de morir) y desvelar, a su través, los matices de cuestiones teóricas cuyo eco es valioso para clarificar problemas actuales. Una de ellas es la del papel de las tecnologías en la enseñanza, como artesanía institucional capaz de garantizar la continuidad y desarrollo de saberes propios de sociedades civilizadas. Entre ellas, hay un artificio peculiar, que compromete la noción de verdad: la escritura. En Fedro, Sócrates alerta sobre el riesgo, acaso inexorable, de que la escritura acabe siendo la muerte del pensamiento, cuyo soporte es la memoria (anámnesis), superflua en adelante gracias a esa técnica. La soberbia pretensión de fijar lo verdadero en piedra, tablilla, papel («el periódico de hoy envuelve el pescado de mañana»), disco de computadora o nube puede llevar al fetichismo de la palabra escrita, a reducir el pensamiento, vivo y en incansable tensión, en algo yerto, rígido, inerte, mera repetición. Y, sobre todo, producir en los jóvenes la renuncia a pensar, es decir, a recordar, fiándolo todo al soporte tecnológico, que pensará por ellos. Hoy Google, Wikipedia y, en general, el conjunto de datos accesibles en red, son usados como pretexto contra una presunta enseñanza memorística que, sin embargo, es la única posible, pues aprender es reconocer (recordar) semejanzas y diferencias según criterios comunes, que preceden al individuo, y lo desbordan. La amnesia cacofónica de las televisiones y el vértigo instantáneo de las redes sociales constituyen la exasperación de los temores socráticos.

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columna de opinion

EL ENGAÑO 

Francisco Villarroel

Por Francisco Villarroel

Una comida sin sal no tiene mucho atractivo, ¿o si?. Los seres humanos interpretamos la realidad de dos formas: racional e irracional. Racional basado en las experiencias, observación y conocimientos; o irracional basado en las emociones y prejuicios que a la vez encuentran su epíteto en las experiencias cotidianas. El componente irracional despliega juicio de valores, es decir está sesgado por creencias y experiencias personales, cuya borrosa visión se amplifica a su vez por un problema de escala, es decir, a mayor volumen, mayor el sesgo. Es como observar un cubo, no se puede mirar todos los lados al mismo tiempo, por lo tanto, se interpreta sólo de acuerdo a lo que es humanamente posible observar. Por ejemplo, un profesor puede monitorear el comportamiento de un par de alumnos, pero difícilmente podrá hacerlo con cientos de alumnos jugando en el recreo. Por lo tanto, ante un conflicto, tanto su conocimiento sobre el problema, así como su capacidad de intervenir serán limitados.

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columna de opinion

Las coronas de flores de las escuelas matrices

Rodrigo Reyes Sangermani

Por Rodrigo Reyes Sangermani

Estimados amigos todos,

De un tiempo a esta parte las FF.AA. y de Orden de nuestro país se han constituido, casi de hecho, en una especie de Estado dentro del Estado: su construcción histórica en los últimos años dan cuenta de que fueran como un país autónomo, más allá de los meros gestos simbólicos.

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ECLIPSE

Rodrigo Reyes Sangermani

Por Rodrigo Reyes S.

Estimados amigos todos,

Por minutos la luz se convertirá en sombra, la gente mirará al cielo para disfrutar de un evento único que nos propone una vez más asumir nuestra fragilidad como especie y como planeta. Nadie creerá que los dioses se han ensañado con el hombre ni los druidas reclamarán sus embrujos ni los magos sus pociones mágicas para comprender el “anormal” fenómeno. La ciencia habrá triunfado, el espectáculo nos entregará información y evidencia; el universo se mostrará en plenitud con sus mecanismos físicos formidables. El hombre disfrutará de sus certezas físicas, recalculará las medidas de las escenas naturales. No habrá providencia, no habrá subterfugios, no habrá supercherías. La única magia será el ritmo de los astros que, guiados por las leyes de la naturaleza, se desplieguen a sus anchas para sorprendernos con la belleza de contrastar nuestra futilidad frente al cielo infinito y curvo.

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