columna de opinion

Cuando el estado tiene religión…

Sylvie Moulin comenta el artículo de Enrique Obregón “Nos guste o no, el Estado tiene religión en Costa Rica”

Mientras Costa Rica está a pocas semanas de las elecciones presidenciales, el tema de la tolerancia religiosa aparece repetidamente en las noticias, ya que, a pesar de ser un país abierto en términos de religión, casi la mitad de sus habitantes son católicos practicantes y otro cuarto católicos no practicantes. La Constitución no prohíbe el ejercicio de ningún culto, pero dice en su artículo 75 que “La religión católica, apostólica, romana, es la del Estado”, haciendo del país un estado confesional.

En su artículo publicado el 29 de diciembre en La Nación (cotidiano costarricense de centro-derecha), Enrique Obregón, que ya expresó en varias ocasiones su defensa del estado laico, considera que “El laicismo se universalizó, quizá por algo que está en la naturaleza de las cosas y en la lógica de la razón del derecho: es una tontería declarar que el Estado tiene religión.” Sin embargo, subraya Obregón, no se puede ignorar el hecho de que el pueblo costarricense siempre ha sido mayormente católico y que religión y civismo han marchado “fraternalmente unidos” desde un principio. Añade que esto se refleja en el sistema de enseñanza: “Los niños cantaron muy de mañana el himno nacional en el patio escolar y rezaron el rosario al anochecer. La escuela enseñaba la historia patria, pero también los fundamentos de la religión cristiana.”  

Si es cierto que, en la adultez, muchos se alejan de las costumbres y tradiciones católicas, Obregón subraya que el Estado no es neutral en asuntos religiosos, incluso cuando, en su opinión, debería serlo. Menciona también la falta de neutralidad del Sinart (Sistema Nacional de Radio y Televisión), tema que ha estado al origen de numerosas polémicas en estos últimos meses. En efecto, para ver una transformación en el Estado, es fundamental realizar cambios en la televisión estatal, eliminando por ejemplo la transmisión de la misa dominical y del rosario, observando por ejemplo que, en estados no confesionales, en los cuales no existe transmisión televisiva de actos y cultos, las distintas religiones logran organizarse y realizar sus celebraciones con regularidad. Obregón llega a la conclusión de que es erróneo destacar como acto valiente la eliminación, por el Consejo Directivo del Sinart, de los espacios católicos de la radio y televisión a su cargo, ya que “al revertir ese acuerdo, regresó a la legalidad”.

 

Enrique Obregón. “Nos guste o no, el Estado tiene religión en Costa Rica”. La Nación, 29/12/2017