columna de opinion

 Paradojas Conservadoras

lampara

Por Eduardo Quiroz

A inicios de esta semana (23 de julio 2018) se suscitó un revuelo en las redes sociales más conocidas y utilizadas en Chile (Facebook, Twitter), por el comentario de Lucy Ana Avilés, esposa del nieto del fundador de Walmart en la red del pajarito azul Twitter. Carolina Gárate y Cecilia de Freire, unas activistas de un grupo de conservadores, ligados a organizaciones religiosas o dogmáticas, que normalmente utilizan el hashtag “ConMisHijosNoTeMetas” y similares, mostró en un breve video su opinión contraria a la entrega del libro “Detectives en el Museo”, elegido por el actual Ministerio de Educación dentro de los que se re-editarían y repartirían de manera gratuita en los colegios públicos del país.

 

El cuestionamiento expuesto en un video en la red social indica que las imágenes del cuadro “El Jardín de las Delicias” del año 1500 de Jheronimus Bosch o Hieronymus Bosch o también conocido como el Bosco, un holandés ortodoxo cristiano miembro de la Ilustre Hermandad de Nuestra Señora (cofradía dedicada al culto de la virgen católica).

El cuadro es un famoso tríptico que, acorde a las múltiples investigaciones en torno a él, que no son pocos, realizadas por expertos del arte, psicología y varias otras ramas de las ciencias sociales, trata de la visión católica de la vida, en cuanto parte con la creación del ser humano por el dios cristiano en el paraíso, la vida misma, llena del “pecado” católico y, en la tercera parte del tríptico, el infierno como castigo a esa vida. Análisis in extenso sobre el cuadro mismo, son posibles de encontrar por doquier en la web, bibliotecas u otros canales de información, por lo que, entregado el contexto, voy al tema de fondo.

En la denuncia, lo que se alegaba es que la exposición de este cuadro, no era, primero, apropiado para el rango etareo de los alumnos de 3ro y 4to básico, y, segundo, se le asignó una intencionalidad de una organización ligada al mundo LGBTI, cómo es Movilh, donde las acusadoras indicaban que se estaba “pervirtiendo a los niños”.

El libro, que incluso puede ser ojeado en internet en la página del museo Artequín [http://artequinvina.cl/libro-detectives-2/], contiene en dibujos animados y fotos, una serie de cuadros famosos. De hecho aparece Mona Lisa,El Desembarco de María Medicis a Marsella de Rubens, con sus desnudos al pie del barco, La Muerte de Marat de David, Los Fusilamientos del 3 de Mayo, con el grupo de fusilamiento frente a una persona con las manos arriba sobre un lecho de muerte de varios ya ejecutados ensangrentados (algo bastante más fuerte que otros dibujos del cuadro de Bosch) y varias otras obras muy famosas.

Varias cosas sorprenden de este tema. Primero, que el libro original data del año 2011. Lo de ahora es sólo una reimpresión del actual Ministerio de Educación, en un intento de acercar a los niños a las obras de arte más famosas de nuestra era.

En este punto, si bien pueden haber distintas miradas sobre qué es y qué no es intervención del estado, la paradoja de ciertos sectores conservadores y particularmente los ligados a las iglesias más comunes en Chile, principalmente ligadas al cristianismo, nunca han presentado reparos respecto a ciertos contenidos quizá tanto o más traumáticos para un menor de edad. Por ejemplo, tanto en iglesias, como en textos asociados a ellas, es muy común ver imágenes de un ser humano ya sea clavado o colgando de dos tablones cruzados, con su cuerpo ensangrentado casi por completo, marcas ostensibles de mutilaciones leves causadas por uso de azotes sobre el cuerpo y su cabeza caída y completamente manchada con sangre a causa de las más de 700 púas de un árbol típico de la zona de lo que hoy se conoce como Israel y Cisjordania, llamado Azufaifa (Ziziphus jujuba). Sobre el recaudo de evitar a los niños semejante imagen, no he visto comentario alguno. En la misma línea, no existe prohibición a los menores para revisar textos de sus religiones donde se habla de violaciones, de hogueras y asesinatos, de hombres devorados por animales, justificación a la esclavitud, apedreamiento de mujeres hasta su muerte, misoginia, machismo, xenofobia, homofobia, intolerancia y violencia impresionante, dignos de calificación 18+, si fuese cine

[http://iniciativalaicista.cl/images/pdf/iniciativa-laicista-enero-2016/Iniciativa-Laicista-23-ENERO-2016.pdf ,pág. 14].

Entonces, la pregunta es: ¿Cuál es realmente el objetivo de este grupo de personas? ¿Están realmente preocupadas de lo que ven o no sus hijos o es un simple ardid para exponer y justificar su intolerancia a los derechos, en este caso, de los grupos LGBTI?

No se puede juzgar el conocimiento respecto a lo que es arte y lo que no. Por mi parte, mostré el libro a mis hijos (3) y aunque sólo 2 de ellos están en la edad de los 7 y 8 años (la tercera tiene 3 y no hizo más que dar vuelta las hojas) no encontraron en esas páginas más que dibujos y, para mal de mi pues me hubiese encantado que les llamara la atención el arte o las obras, sólo festinaron y opinaron acerca del color del pelo de algunos de los personajes y de que habían dejado caer su lupa en un pasillo y siguieron dedicados a sus actividades lúdicas en el que estaban antes que este padre “interruptor de juegos” les sacase de su diversión. Lo anterior confirma, al menos en lo reducido de mi ambiente local, que los conceptos de maldad, lujuria y otros similares viven en la mente de los adultos, unas más trastornadas que otras, y no forman parte del dominio de un niño de 7 y 8 años, por lo que el actual Ministerio de Educación, no estuvo tan equivocado al elegir este libro del año 2011 y reeditarlo para difundirlo entre los estudiantes de la básica y, ojalá con mejor suerte que en mi familia, hayan niños que a esa edad se interesen por el arte, aprendan de él y lo puedan incorporar a sus vidas de la manera que estimen conveniente, ya sea a esta o en otra edad.