REFORMA PREVISIONAL:

SEGUIMOS COLOCANDO LA CARRETA DELANTE DE LOS BUEYES

C. Olate2

Por Claudio Olate

Una muy buena explicación del significado del título de esta columna la encontré en un foro Yahoo de preguntas/respuesta y cito: “Colocar la carreta delante de los bueyes significa que se invierte el orden lógico y razonable de las prioridades. Valorar –equivocadamente– lo adjetivo por sobre lo sustantivo. Tomar el efecto por la causa. Los bueyes son los que imprimen fuerza motriz a la carreta (que por sí sola no puede moverse), ergo, al ponerla antes que aquellos, se rompe la lógica para conseguir sacarla adelante”. El tema país que nos convoca –motivado por la agenda política– señala un venidero debate respecto de una nueva reforma previsional.

Un sistema previsional es la estructura estatal que brinda amparo a las personas que, por diversos motivos, no están en condiciones de ganarse el sustento a través del trabajo. Así expuesto, este sistema aporta recursos mediante pensiones tal que el sujeto que recibe esta pensión cuenta con el dinero suficiente para satisfacer sus necesidades básicas. Bajo esta definición podemos distinguir tres pilares que soportan la tesis de un sistema previsional: a) Pilar Contributivo Obligatorio; b) Pilar Contributivo Voluntario; y c) Pilar Solidario. Esta definición aparece en la página web de la Superintendencia de Pensiones y, salvo que se trate de un orden de importancia alfabético, prioriza los dos Pilares Contributivo por sobre el Solidario.

El Pilar Contributivo Obligatorio es el que todos conocemos como el sistema de AFP y está basado en la capitalización con responsabilidad personal de acumular los recursos necesarios para financiar una pensión de vejez, de invalidez o de sobrevivencia. Este pilar corresponde a la mayor cantidad de recursos administrados y significa un individualismo que provoca que la estructura estatal de un sistema de pensiones descrito anteriormente no cumple con brindar el amparo requerido.

El Pilar Contributivo Voluntario es un complementario al primero, en el sentido de ampliar la cobertura aumentando aquellos fondos previsionales individuales con el fin de mejorar las pensiones descritas según sea el caso. Su implementación consta de incentivos tributarios mediante la exención temporal en el pago de impuestos personales. Y digo temporal ya que las pensiones están afectas al impuesto a la renta dependiendo del monto de que trata. Los dos primeros pilares presentados constituyen la pensión autofinanciada y la estadística de agosto 2018 señala que esta pensión para una mujer ascendió a $ 68.690 y para de un hombre $ 212.638.

Y por último –lo digo así, peyorativamente– está el Pilar Solidario y corresponde a aquel otorgado por el Estado de Chile al 60% de la población más pobre que incluye: Pensión Básica Solidaria (PBS) de Vejez, Pensión Básica Solidaria (PBS) de Invalidez, ambas por un valor mensual de $ 107.304, el Aporte Previsional Solidario (APS) de Vejez y el Aporte Previsional Solidario (APS) de Invalidez que complementa la pensión autofinanciada obtenida por los dos primeros pilares y puede ir en ayuda de aquellos que obtengan pensiones iguales o inferiores a $ 317.085.

El índice global Mercer, que califica el desempeño de los sistemas de pensiones de todo el mundo, situó a nuestro país en el octavo lugar pero de la categoría B. ¿Qué nos falta para avanzar hacia la categoría A? La respuesta es: fortalecer el Pilar Solidario.

¿Cuál es el mayor énfasis que tiene la Reforma Previsional actualmente en discusión? La respuesta es: el Pilar Obligatorio y el Pilar Voluntario.

En síntesis, seguimos colocando la carreta delante de los bueyes, ya que lo adjetivo son los dos primeros pilares y lo sustantivo es el tercer pilar.