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DAWKINS

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Richard Dawkins viene a Chile.  Dará una charla el martes 15 de enero en el Congreso Futuro y recibirá la medalla rectoral y expondrá una clase magistral en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile el jueves 17.

Todo un acontecimiento el que este eminente zoólogo inglés venga a nuestro país a exponer sus ideas. Es actualmente el más grande y sólido defensor de la teoría evolucionista neodarwiniana.  De hecho, se ha comparado su defensa del argumento de Darwin con la defensa que Galileo hizo de la teoría de Copérnico.

En efecto: así como transcurren más de cien años entre las publicaciones de Copérnico y Galileo, así también transcurren unos cien años entre las publicaciones de Darwin y Dawkins.  Asimismo, el empeño de Dawkins por exponer de la manera más exhaustiva el argumento darwiniano nada tiene que envidiar al esfuerzo de Galileo haciendo otro tanto por la teoría heliocéntrica.  Libros suyos al respecto son, entre otros: El fenotipo extendido, El relojero ciego y Evolución: el mayor espectáculo sobre la Tierra.

En su primer libro  –una provocativa y muy controversial obra–  El gen egoísta (escrito en 1976), Dawkins ya planteaba que la vida inteligente sobre un planeta alcanza su mayoría de edad cuando resuelve el problema de su propia existencia, y que si criaturas superiores venidas de otras galaxias nos visitaran alguna vez, la primera pregunta que nos harían para valorar nuestra civilización no sería: “¿Desintegraron ya el átomo?”, “¿Tienen su psicoanálisis?” o “¿Construyeron sus naves espaciales ?”, sino:  “¿Descubrieron ya la evolución de las especies?".  

De todos modos, la analogía mencionada solo se puede sostener hasta cierto punto.  Por una parte, Copérnico trabajó en la teoría heliocéntrica en medio de un público muy privado de luces y en un tiempo en que la transmisión del saber científico estaba muy controlada por la Iglesia.  Fue con Galileo que se desató la tempestad. Ahí sintió la Iglesia un fuerte embate contra sus dogmas y reaccionó con violencia: persecución, cárcel y la amenaza de la hoguera. En la relación Darwin-Dawkins el asunto es al revés: la tempestad se desató en el momento mismo de la publicación de El origen de las especies.  Cuando Darwin publica su obra, lo hace en medio de un público mucho más instruido y en una época en que la Iglesia ya no tiene tanto poder para influir en las comunicaciones científicas.  Pero igual reacciona persiguiendo y censurando duramente… y lo hace hasta el día de hoy. Actualmente quienes sostienen la teoría de la evolución de las especies por selección natural reciben el embate de algunos dogmáticos detractores, pero no tienen que temer que los encierren ni menos que los vayan a quemar vivos por sus ideas.

Dawkins, además, ha tomado sobre sus hombros la misión de divulgar el pensar científico y la búsqueda racional del conocimiento contra todo tipo de credulidad, superstición y fanatismo religioso.  Así, ha escrito un libro notable de ateísmo militante: El espejismo de Dios.  Uno de los propósitos de su publicación es lograr que los ateos salgan del clóset y manejen argumentos claros y rotundos basados en la visión naturalista de la existencia, en una moral autónoma y humanista, y en un sano escepticismo frente a las ilusiones y las fantasías sobrenaturales adoptadas por mera fe.