columna de opinion
CORONA VIRUS: REFLEXIONES MÉDICAS
CARLOS FARIÑA

POR CARLOS FARIÑA KOPPE


Al inicio del Coronavirus nadie sabía muy bien el comportamiento del fenómeno; entonces hubo necesidad de un aprendizaje sobre la marcha, a medida que la pandemia avanzaba rápidamente. Por alguna razón, aún no establecida, afecta más a hombres que a mujeres.

 

Estas incertezas se ven reflejadas en la enorme diferencia entre los pronósticos expresados inicialmente comparados con la realidad vista a continuación, y en el desarrollo de diferentes estrategias, algunas francamente contrapuestas. Un pronóstico errado fue también mío: durante la primera reunión en la Posta Central, cuando la epidemia afectaba a Europa y Asia, yo dije: “A nosotros no nos afectará, porque nuestros pacientes no hacen viajes internacionales”.

Con los estudios clínicos y los resultados de las autopsias practicadas a los primeros fallecidos se fueron aprendiendo los múltiples elementos del proceso patológico. Por ejemplo, se vio que no era solo un problema pulmonar, sino una falla multiorgánica con múltiples trombosis intravasculares y severos procesos inflamatorios diseminados, todos fenómenos deletéreos.

Posiblemente en un primer momento, antes de la llegada de los primeros casos, se podría haber reforzado la atención primaria en coordinación con municipalidades y carabineros, conocedores de la realidad local en cada región. En cambio se privilegió la tecnología en atención secundaria y terciaria, también algo que es fundamental.

Al momento de escribir estas líneas, se está tomando esta medida: se señala que en los Cesfam se va a entregar diariamente la información de personas adscritas a cada centro de salud familiar, si alguien ha sido contacto estrecho de quien está identificado como un caso covid para ir a buscarlo, invitarlo al consultorio, ver cuál es su situación de síntomas, hacer el examen de PCR y generar las políticas de cuarentena en domicilio o utilizando la capacidad de las residencias sanitarias, esto porque las instituciones señaladas en el párrafo anterior conocen la realidad de su población asignada, lo que permite, además de la atención cercana y oportuna, una adecuada trazabilidad de los casos.

Un elemento clave para la expansión explosiva fue la inmigración masiva, descontrolada, que significó importar pobreza agregándola a la nuestra. Ello ha significado hacinamiento, malas condiciones de vida, terreno fértil para la propagación de diversas enfermedades. Si esto lo asociamos a los distintos conceptos culturales distintos a los nuestros, se hace más dificil llegar a los extranjeros residentes con políticas santarias. Quizás al inicio de la crisis debieran haberse evacuado los cités y ubicado a las personas en alguna residencia. Esta situación es comparable a la que ocurría hasta la década de los cuarenta, cuando aún no se estabilizaba bien un sistema de salud en nuestro país.

Las medidas adoptadas durante esta pandemia son del todo comparables a las del siglo XIV durante la peste negra y en 1918 con la así llamada gripe española. ¡Vemos, entonces, qué poco ha aprendido la humanidad al respecto!

Por otra parte, durante la pandemia los medios de comunicación nos han bombardeado con noticias alarmantes. Y han aparecido muchos “sabios” opinólogos con sus propias recetas que desorientan a la población. Del mismo modo, algunas comunicaciones entregadas por el gobierno han debido ser modificadas posteriormente por no ajustarse a la realidad, contribuyendo también a desconcertar más aún a la población.

La pandemia se ha farandulizado, con asidua participación de políticos de diversas tendencias en programas de TV, que tienen en común el deseo de aparecer y promover eventuales campañas venideras. Pareciera ser que es la nueva forma de gobernar.

Un estudio realizado en EEUU, a propósito del atentado a las Torres Gemelas, mostró que la población mentalmente vulnerable se vio afectada en proporción directa con el número de horas dedicadas a ver los pormenores de la tragedia. Algo similar debe estar pasando en nuestro país: vemos el aumento explosivo de las licencias siquiátricas, lo que además debemos asociarlo a las largas cuarentenas y la difusión de noticias falsas.

Además los canales de televisión han aprovechado de promover a clínicas privadas con largas entrevistas a sus médicos. Hace algún tiempo, antes de esta crisis, escribí a Chilevisión indicándoles que también existía un sistema público de salud con muchos más casos, por tanto mayor experiencia, y el único resultado fue el retiro del gran panel de la Clínica Las Condes que aparecía detrás del entrevistado.

Por ejemplo, nunca se ha entrevistado a alguien del Hospital de Infecciosos Dr. Lucio Córdova, que desde 1933 se dedica a investigar y tratar solamente enfermedades infecciosas; es obvio que su experiencia en el tema es invaluable.

La comunidad también ha cooperado poco; se ve una anomia, no se reconoce ni obedece a la autoridad; peor aún: se desafían las normas no cumpliendo el toque de queda, las cuarentenas, las medidas individuales, y ha aparecido la famosa “viveza” del chileno, que en realidad es desvergüenza o abuso, inventando subterfugios para burlar las medidas impuestas y obtener beneficios que no le corresponden, restándoselo a los verdaderos necesitados.

Las tan discutidas cuarentenas tienen su lado negativo, por cierto: además de ser poco cumplidas, causan problemas en el área de salud mental por el confinamiento, lo que ha llevado a un incremento de violencia intrafamiliar.
Auque el concepto de “triaje” produce horror, en la práctica se está aplicando masivamente, privilegiando la atención de la pandemia en perjuicio del resto de las patologías. Ya se ve el efecto: está muriendo gente por patologías distintas al coronavirus. Dramático es el caso del accidente cerebro-vascular que tratado en las primeras seis horas marca la difencia entre un paciente recuperado totalmente y uno fallecido o gravemente secuelado. Superada la pandemia –lo que alguna vez sucederá– probablemente vendrá una segunda mortandad causada por enfermedades que se dejaron de tratar oportunamente, tales como cánceres, enfermedades cardíacas, renales, digestivas, entre muchas otras, que en su momento eran fácilmente tratables, pero que ya avanzadas quedan fuera de alcance terapéutico. Esto ocurrirá, fundamentalmente, por la priorización de la atención de la pandemia y porque los pacientes evitan concurrir a los centros de salud por temor a contagiarse.

CARLOS FARIÑA KOPPE
MÉDICO CIRUJANO. JEFE LABORATORIO CLÍNICO
HOSPITAL DE URGENCIAS ASISTENCIA PÚBLICA

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