columna de opinion
SI LA REINA CAE, EL REY CAE
Palma Garrido

Por Gabriel Palma Garrido

El ajedrez suele ser un juego honorable si los oponentes se tienen respeto entre sí. Las mejores partidas se han dado entre personas que se caracterizan por su temple único, un intelecto notoriamente superior al promedio, y muchas veces, con egos elevados; pero siempre se cumple lo mismo: el respeto jamás se pierde entre ambos.

 Pero ¿qué pasa cuando uno de los jugadores se comporta de manera irreverente frente a su contrincante? Cualquier jugador con trayectoria sabría de antemano que un ajedrecista excesivamente confiado terminará por cometer un error que le puede costar la victoria por el simple hecho de no prestar atención a un juego que requiere de un compromiso demandante, y todo se complica aún más si este competidor subestima a su adversario.

De repente es irónico darse cuenta que la gestión de los Estados en sus respectivos países es como una partida de ajedrez. Todos los Estados tienen un modelo político–económico que representa al rey; tienen instituciones del ámbito económico que sustentan al rey, siendo estas la representación de la reina y, sin ir más lejos, algunos organismos que se mueven en otros tantos rubros que buscan proteger otros aspectos del modelo, tal cual como lo hacen los alfiles, los caballos y las torres. Es irónico que las decisiones que se toman sean tan “simples” como un juego de estrategia. Cualquiera “sabe” jugar al ajedrez (es cosa de conocer cómo se mueven las piezas), sin embargo, son pocos los que realmente entienden el “cómo” y el “para qué” de esta disciplina. Es por eso mismo que los modelos fracasan cuando sus defensores los creían infalibles.

Sería lógico para los jugadores inexpertos el basar sus estrategias en las capacidades de la reina. Un jugador con experiencia sabe que esto puede ser un error garrafal. Pero no siempre el depender de la reina es un error de principiante, también puede ser un error de confianza. La dependencia de la pieza fuerte es un indicativo de poco entendimiento del juego y nulo respeto por el rival.

La reina puede cometer errores irreparables en algunos casos; errores que marcan el juego desde ese punto en adelante, y todo por ser una figura de importancia dentro del tablero. La leyenda cuenta que María Antonieta fue una de estas reinas. Claramente la Revolución Francesa no fue solo su culpa, pero se dice que encendió la mecha de la rebelión cuando se desentendió de la crisis de hambruna por la que atravesaba Francia a fines del siglo XVIII con aquella frase: “Que coman pasteles”. No está confirmado que haya dicho tal barbaridad, pero de haber sido así, aquel mal movimiento provocó la caída final de la monarquía, y el fin del juego.

Es triste admitirlo, pero en nuestro país existe también un juego de ajedrez entre dos bandos totalmente diferenciados. Por un lado, tenemos un equipo compuesto solo por piezas poderosas. Los reyes fueron establecidos por la fuerza hace unas cuantas décadas, y allí se mantienen dándose vida mutuamente. El rey es el modelo socioeconómico y la reina es el sistema de previsión y pensiones. Las demás piezas poderosas son el retail, los bancos, las aseguradoras, las isapres, etc. Por el otro lado, solo hay peones. Los peones son la figura de sumisión por excelencia, los trabajadores que laboran para poder llegar con comida a casa. Irrelevantes dentro de la existencia del poderoso, pues son absolutamente reemplazables. Pero como este es un juego de estrategia, ni el más mínimo peón actúa en vano. El peón es la pieza mágica, aquél que, si logra llegar al otro lado del tablero, puede poner en jaque a cualquier rey, por más fiero que parezca.

En Chile, los peones se unieron en octubre para alzar la voz en contra del adversario que los mira con desprecio desde hace más de 40 años. Los peones, en conjunto, llegaron al otro lado del tablero para incomodar al contrincante fuertemente arraigado en sus casillas.

Los peones son la gente que, pese a la pandemia, tiene que salir a trabajar para seguir llevando comida a sus hogares, pues el rival no le ha dado soluciones realmente beneficiosas para poder sobrellevar esta crisis sanitaria de manera óptima. Esa misma gente se ha alzado esta semana en contra de un sistema de pensiones que se apropia de sus ahorros en beneficio de las grandes empresas (que ya han sido mencionadas más arriba), las que se niegan a entregarle un mísero 10% de sus reservas individuales para así tener un cierto alivio frente a su crítica condición. Los peones se han alzado en contra del rey y la reina de este país.

El día 15 de julio un grupo de artistas muralistas realizaron una intervención digital en el frontis de una de las tantas asociaciones de fondos de pensiones que operan en Chile. No fue la primera vez que se manifestaron estos creadores: sus “murales virtuales” son un símbolo potente de inconformismo, rebeldía y denuncia. Los artistas Paloma Rodríguez, Daniel López Pelissier, Pikoenelojo Stencil, Mr. Owl y Mauro Goblin son parte del grupo de peones que se han percatado de que el oponente se está burlando de ellos. Ellos y muchos otros peones están cansados de sentirse mirados en menos, pero también saben que, si todos los peones se vuelven a unir, los reyes serán finalmente derrotados.MURAL VIRTUAL AFP julio 2020

El lado del tablero de los peones ya ha visto este juego antes. La gente ya se dio cuenta hace muchos años que toda la estrategia rival está basada en las AFP, en la reina. La ciudadanía tiene clarísimo que sacar los ahorros no es la mejor opción, precisamente porque son ahorros, pero es dinero que ellos mismos necesitan. No es un regalo como dijo alguno por ahí, o una puerta abierta al libertinaje como dijo otro por allá. La gente lo sabe, los artistas y todos los trabajadores lo entienden. Y también entienden la inoperancia del rival, inoperancia que le va a costar la partida.

Es primera vez en mucho tiempo que los peones tienen la oportunidad de exigir lo que quieren, usualmente no lo pueden hacer, pero ahora están más empoderados que nunca, y tienen en cuenta todo lo que implica elegir esta opción. La implicancia más importante es hacer un jaque mate.

Lo que ocurrió ayer 15 de julio en la cámara de diputados es, hasta ahora, la jugada más comprometedora que han hecho los peones, porque los peones lo perciben, ya entienden el juego irreverente del oponente, y saben lo peligroso que es depender de la reina para ganar el juego.

Los peones están jugando la partida de su vida. Están luchando contra un sistema que se ha reído de ellos, y de forma descarada. El sistema les ve la cara de ingenuos, y ni siquiera tiene la decencia de actuar a espaldas de los peones. Pero los peones ya lo saben, siempre lo han sabido. Todos los reinos caen. Algunos por voluntad, otros por obligación. Lo cierto es que la reina de este modelo, la AFP, está siendo derrotada, y el modelo socioeconómico en sí, el rey, se está viendo atacado producto de esto. Si usted entiende el ajedrez, entonces ya sabe las  implicancias: si la reina cae, el rey cae con ella.

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