columna de opinion

CHARLIE HEBDO, CINCO AÑOS DESPUÉS

Sylvie R Moulin 520x245Por Sylvie R. Moulin

Mi primera colaboración en Iniciativa Laicista fue un artículo dedicado al trágico atentado ocurrido el 7 de enero de 2015 contra la revista Charlie Hebdo, seguido por el asesinato de una policía en Montrouge y una matanza en un supermercado judío (“Morir de pie o vivir de rodillas”, Iniciativa Laicista N°18). Más de cinco años después de ese drama que costó la vida a 17 personas, incluyendo a famosos dibujantes del semanario, se está iniciando en el Tribunal penal de Paris un proceso “de una amplitud inédita” que, si bien postergado de varios meses debido a la pandemia de Covid-19, “marcará la historia” según la prensa mundial.

 

Previsto hasta el 10 de noviembre, debe juntar a 144 testigos y 200 partes civiles. En cuanto a las 14 personas acusadas, 11 comparecerán frente a una corte elaborada especialmente para la circunstancia, mientras 3 se escaparon a Siria y están bajo orden de búsqueda y captura. No son por supuesto los organizadores de los atentados, ni los que los perpetraron y murieron en los ataques, sino los que están acusados de haber entregado, a varios niveles, el apoyo logístico necesario a su realización.

Es interesante observar el interés que suscita este juicio tan esperado, y el espacio que le dan la prensa y los noticieros de televisión internacionales. Porque va probablemente a levantar mucha polvareda y será clave seguir su evolución paso a paso, así como las reacciones que provocará, ya que supera el contexto de la matanza de enero de 2015 y plantea una vez más los temas de la libertad de expresión y el derecho a la laicidad.

La polémica había iniciada a raíz de unas caricaturas de Mahomet publicadas en 2005 en un periódico danés, y la no menos famosa caricatura de Plantu que salió en portada de Le Monde unos meses después, reactivando violentos debates sobre la interdicción de publicar imágenes cultuales. El tema sacudía convicciones ancladas en una sociedad laica y defensora de sus principios. Algo bastante preocupante, si consideramos que la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 suprime explícitamente la noción de «blasfemia», mientras no hay abuso ni genera disturbios en el orden público. Más de dos siglos después, el concepto no deja de iniciar debates en un país que, a pesar de seguir caracterizado por su secularización, presenta marcas preocupantes de fanatismo e intolerancia cultural.hebdo1

Mientras se iniciaba el proceso en la corte salía en los quioscos de París un número especial de Charlie Hebdo que reproducía todas las caricaturas que hicieron saltar el polvorín cinco años atrás. Y al mismo tiempo, Plantu, en una entrevista para Franceinfo, reiteraba que el verdadero trabajo debe realizarse en las escuelas, con una pedagogía que enseñe a los jóvenes que no hay tabúes ni palabras prohibidas y que pueden expresarse libremente mientras respetan las nociones de laicidad y de tolerancia. ¡Ardua tarea en perspectiva!

Plantu recordó también que dirige una asociación llamada Cartooning for peace, compuesta de dibujantes cristianos, judíos, musulmanes, agnósticos y ateos, que van a visitar las escuelas en Francia y en el extranjero, incluso en países donde las tensiones y fricciones son más fuertes, para ayudar a difundir esos conceptos y contribuir a la construcción de una mejor sociedad. Porque el proyecto de los dibujantes, por muy provocadoras que parezcan sus creaciones, nunca fue ofender a nadie, sino abrir los ojos de una sociedad que tiene cada día más dificultad para expresarse.

En esa mañana del 2 de septiembre, frente a los reportajes sobre el inicio del proceso de Charlie Hebdo, recordé el artículo que había publicado aquí en marzo de 2015, y sentí la misma mezcla de dolor, impotencia y rabia. Pero esta etapa marca un paso adelante decisorio. Interrogado por los periodistas, Lassana Bathily, almacenista en el supermercado Hyper Casher en la época de los atentados, declaraba: “Es muy difícil, pero necesitábamos esto para superar la prueba y seguir con nuestra vida, hacia el futuro”. Con ese juicio se está abriendo un lento proceso de resiliencia que, de una manera u otra, compartiremos todos.  

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